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🇨🇺 Crisis energética en Cuba: El cerco a la «flota fantasma» venezolana agudiza el colapso 🚢⛽
La presión de Estados Unidos sobre la denominada «flota fantasma» de Venezuela ha provocado una reducción drástica en los envíos de petróleo hacia Cuba, profundizando la crisis sistémica que atraviesa la isla. Este bloqueo naval, impulsado bajo la administración de Donald Trump, busca debilitar tanto al gobierno de Nicolás Maduro como al de La Habana. Expertos como Arturo López-Levy señalan que para figuras clave como el secretario de Estado, Marco Rubio, ambos gobiernos representan un único problema («castro-chavismo»), y las medidas recientes en el Caribe tienen como objetivo estratégico forzar un cambio político mediante el asfixiamiento económico del aliado caribeño.
El impacto para la población cubana es, según economistas, «desastroso». Cuba requiere entre 110.000 y 120.000 barriles de petróleo diarios para funcionar mínimamente; sin embargo, Venezuela —que históricamente cubría gran parte de esa demanda— solo envió un promedio de 27.000 barriles diarios en 2025. Esta brecha de suministro se traduce actualmente en apagones de hasta 20 horas al día, industrias paralizadas y escasez crítica de combustible en las gasolineras. Al no contar con divisas para comprar crudo en el mercado internacional, La Habana se encuentra en una situación de vulnerabilidad energética sin precedentes.
[Imagen de una fotografía de una calle en La Habana sumida en la oscuridad total durante un apagón, con solo las luces de un viejo auto estadounidense iluminando el pavimento, junto a un gráfico que muestra la caída libre de los envíos de petróleo desde Venezuela (2015-2025), bajo el título «La Isla a Oscuras: El Fin del Sostén Bolivariano»]
Ante el desplome de la ayuda venezolana, Cuba ha buscado alternativas que resultan insuficientes. Rusia envió unos 6.000 barriles diarios este año, pero su capacidad para sustituir a Venezuela está limitada por su propia guerra en Ucrania y la persecución de sus barcos. Por otro lado, México ha reducido drásticamente sus envíos (de 23.000 a 2.500 barriles diarios) para proteger su relación comercial con EE.UU. Expertos sugieren que solo China podría jugar un papel clave mediante la concesión de créditos, aunque esto dependerá de una decisión geopolítica más que ideológica ante el acoso estadounidense.
Finalmente, el panorama a corto plazo es sombrío. Aunque se destaca la histórica «resiliencia» del sistema cubano frente a condiciones adversas, la combinación de crisis energética, alimentaria y migratoria parece no tener una solución estructural a la vista. Mientras el cerco naval continúe y los aliados tradicionales se vean imposibilitados de suministrar el combustible necesario, la isla enfrentará un deterioro continuo de sus servicios públicos y una parálisis económica que amenaza con agravar aún más la ya precaria calidad de vida de sus ciudadanos.

