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🩸 Nariz ensangrentada de Aaron Rodgers: símbolo perfecto del golpe de los Bills sobre Steelers
En un juego devastador para Pittsburgh, Aaron Rodgers sufrió un duro golpe que lo dejó con la nariz sangrando, mientras los Bills lo superaron claramente con un marcador de 26-7 como visitantes.
El impacto, propinado por Joey Bosa en la primera jugada de la segunda mitad, provocó un fumble que fue recuperado por los Bills y devuelto en touchdown —un giro de 180° en la dinámica del partido. Rodgers salió unos minutos, recibió atención médica y regresó con el rostro ensangrentado, un reflejo visible del castigo que sufrió su equipo.
Durante ese lapso, la ofensiva de Pittsburgh se desinfló: Rodgers completó apenas 10 de 21 pases para 117 yardas, mientras el ataque terrestre fue limitado. Por su parte, Buffalo dominó el control del balón y del reloj, acumulando 249 yardas por tierra —la mayor cifra permitida a un rival en el estadio de los Steelers desde 2001—.
El golpe no solo dejó huella física: marcó el quiebre emocional. Rodgers definió la derrota como un “revés que deben olvidar”, mientras Pittsburgh —con un récord ya tambaleante— ve cómo cada derrota complica su carrera hacia los playoffs.

