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Coronavirus: “La nueva economía debe dejar atrás el pasado”
Apenas pasado el primer estupor por la aparición del coronavirus, comenzaron a surgir referencias en todos el mundo a las consecuencias “positivas” que el aislamiento obligatorio tendría para el medioambiente.
Las costas en centros turísticos con aguas más limpias, animales paseando por centros urbanos en los que no es habitual verlos y cielos más limpios gracias a la baja abrupta de la contaminación atmosférica, son sólo una muestra de esos “beneficios”.
Ahora, cuando Canadá encara la reapertura plena de su actividad, algunas entidades ecologistas advirtieron sobre la necesidad de no cometer los errores del pasado y presentaron una serie de pautas a seguir, para que el país cumpla con sus compromisos en materia ambiental.
Objetivo ambicioso
El documento original en el que se basó la moción fue presentado por el Instituto Internacional de Desarrollo Sustentable (IISD, por sus siglas en inglés) y según la entidad ambientalista Equiterre, que adhirió al mismo, “constituye una hoja de ruta que permitirá a Canadá respetar sus compromisos en materia climática para 2050”.
En efecto, el gobierno canadiense presentó un plan de reconversión de su economía e industria que tiene como objetivo llegar al año 2050 con cero emisiones de efecto invernadero, como se conoce a los gases lanzados a la atmósfera y que son los principales causantes del calentamiento global.

