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Pérdidas por más de 315 millones de dólares: el impacto económico para Argentina por el descenso histórico del río Paraná
Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) estudian los efectos negativos en la producción y el medio ambiente.
El histórico descenso del caudal del río Paraná, en Argentina, podría prolongarse en el tiempo e incluso empeorar, por lo que las autoridades del país ya analizan los efectos negativos tanto ambientales como económicos.
Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) trabajan en articulación con el sector público y privado para determinar los impactos productivos y del medio ambiente de la bajante extraordinaria, la mayor registrada desde 1944.
El Gobierno prevé la afectación sobre el abastecimiento y calidad del agua potable, la navegación, el ecosistema, la fauna y la generación de energía hidroeléctrica, entre otros inconvenientes.
El INTA elaboró un proyecto emergente para determinar esos impactos, que a nivel productivo traen problemas para la ganadería de islas, bajos y de áreas de ribera, afectadas por la baja disponibilidad y calidad del forraje, así como por la falta de agua para bebida y los problemas en la captación de agua por las arroceras.
También afecta a la apicultura dado el impacto en la floración de especies nativas o por la aparición de especies invasoras; así como a la pesca comercial y la artesanal.
Del mismo modo, la bajante implica demoras para el traslado de madera en zonas del Delta del Paraná, en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe

