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Entre el «fracaso» y la «derrota»: El balance de la «máxima presión» de Trump sobre Venezuela
Según Juan González, exdirector senior del Consejo de Seguridad Nacional, las medidas coercitivas impuestas por Washington solo sirvieron para fortalecer al gobierno del presidente Nicolás Maduro.
La política de «máxima presión», instaurada por el presidente estadounidense Donald Trump durante su primer mandato y aparentemente continuada en su segundo, terminó siendo derrotada por su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, según un exalto funcionario de Joe Biden.
En una entrevista para Guacamaya, González afirmó que cuando el demócrata asumió la presidencia, se encontró con que la administración de Maduro estaba «más consolidada» porque se «había adaptado a las sanciones» impuestas por Trump, cuya intención era provocar un cambio político en un entorno diplomático regional donde el liderazgo de Estados Unidos se veía debilitado.
«La idea de que la presión por sí sola obligaría a Maduro a abandonar el poder ha sido probada y ha fracasado», aseguró.
Desde su perspectiva, la estrategia de Washington contra Caracas carecía de coherencia, ya que «la política hacia Venezuela estaba determinada por la dinámica política del sur de Florida, no por un plan serio para restaurar la democracia».
Resultados limitados de la «máxima presión»
González consideró que la campaña de «máxima presión» «no produjo resultados» y señalo que «después del pico de impacto de las sanciones en 2019», el Gobierno de Maduro «se adaptó rápidamente».
Según sus palabras, «buques iraníes sancionados transportaban petróleo venezolano, lo transbordaban en Malasia y finalmente lo vendían a China con un descuento de 40 dólares por barril en comparación con el crudo Brent».
Este «fracaso» de las sanciones, según González, se debe a que las medidas de este tipo presentan «rendimientos decrecientes»: cuanto más se aplican, más difícil resulta identificar nuevos objetivos y hay «crecientes dificultades para encontrar medidas que realmente tuvieran impacto».
Cualquier experto en sanciones dirá que rara vez derriban regímenes, aunque sí pueden influir en su comportamiento.
La administración Trump apostó todo a un colapso del régimen, sin respaldarlo con esfuerzos diplomáticos o de mediación.
Ese enfoque fracasó rotundamente, aseguró.
Respecto a la licencia otorgada por Biden a la petrolera estadounidense Chevron para reanudar la producción de crudo, González consideró que fue una «decisión estratégica» para «canalizar la producción».
Según afirmó, el acuerdo entre ambos gobiernos «no fue encubierto» y tenía como objetivo «incentivar una mayor actividad económica legal dentro de Venezuela, sin dejar de mantener la presión por una reforma democrática».
El exdirector senior del NSC considera que el «único ganador claro» de esta situación ha sido China. Por su parte, González señaló que la «presión sobre Maduro debilita la capacidad de negociación de EE. UU. «.
El vacío tras las sanciones
«Las sanciones sin una estrategia diplomática no generan negociación, crean un vacío. Y este vacío ya está siendo ocupado por otros actores con intereses muy diferentes».
González también reconoció que la aplicación de medidas coercitivas en 2019 «contribuyó a acelerar la migración».
Paradójicamente, durante su segundo mandato, Trump ha culpado a Biden de haber provocado el «desastre migratorio» y ha puesto en marcha una rigurosa política de deportaciones masivas, que incluye el encarcelamiento sin el debido proceso de venezolanos en El Salvador.
«Para ser claros: las sanciones pueden ser una herramienta útil, pero no constituyen una estrategia en sí mismas.
No derriban regímenes por su cuenta. La administración Trump parecía suponer que un sufrimiento humanitario creciente llevaría a la población a derrocar al Gobierno.
Pero eso no sucedió: la gente simplemente se marchó», manifestó González.
Además, sostiene que este tipo de medidas de presión «erosionan» la influencia de EE. UU. en el hemisferio y «abren más espacio para que China, Rusia e Irán profundicen su presencia estratégica en Venezuela y más allá».

