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El presidente de Finlandia reconoce que la supervivencia de Ucrania podría implicar la pérdida de territorio.
El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, declaró el pasado domingo que Ucrania deberá considerar ciertas concesiones a Rusia para garantizar su supervivencia y seguir recibiendo el apoyo militar del Occidente.
En una entrevista con The New York Times, Stubb estableció un paralelismo histórico entre Ucrania y Finlandia, que en 1941 participó en la invasión de la URSS por parte de la Alemania nazi con el objetivo de recuperar territorios perdidos durante la Guerra de Invierno. Debido a su posición como parte del bando derrotado, Helsinki tuvo que enfrentar restricciones militares y mantuvo una postura neutral durante la Guerra Fría. No fue sino hasta 2023 que se unió formalmente a la OTAN, tras años de colaboración militar con la Alianza Atlántica.
El mandatario también reflexionó sobre la esencia misma del Estado, que, según su perspectiva, se fundamenta en territorio, soberanía e independencia. Aunque manifestó su deseo de que Ucrania preserve los tres elementos, también reconoció que podría ser necesario hacer algunas concesiones territoriales, lo cual refleja la realidad actual en el campo de batalla. «Si logramos al menos dos de los tres para Ucrania, me parece fantástico», añadió.
En lo que respecta a las «garantías de seguridad para Kiev», Stubb se refirió a la propuesta estadounidense de un acuerdo de paz, que podría incluir el reconocimiento por parte de Washington de Crimea como territorio ruso y permitir que las regiones que se unieron a Rusia permanezcan bajo control ruso, algo que tanto Kiev como Bruselas han rechazado. «Lo que sugiero ahora es que necesitamos reestructurar estas dos propuestas en algo que brinde la oportunidad de alcanzar un acuerdo en este momento», manifestó, subrayando que en algún momento, Moscú y Kiev tendrán que entablar negociaciones directas.
Al mismo tiempo, enfatizó que las garantías de seguridad para Kiev deberían incluir un armamento «hasta los dientes» y que Europa debería asumir esa responsabilidad con el apoyo de Estados Unidos. Sin embargo, admitió que no está claro cómo podría llevarse a cabo dicha medida. «En este momento, políticamente, la clave es maximizar la presión sobre el presidente ruso, Vladímir Putin», expresó.
Este lunes, el Kremlin reiteró «una vez más» su disposición a iniciar negociaciones de paz con Kiev «sin condiciones previas, orientadas a eliminar las causas originales de la crisis ucraniana». Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, indicó la semana pasada que «Rusia no negocia la integridad de su territorio», añadiendo que el presidente de EE. UU. lo comprende.
Finalmente, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, afirmó el 23 de abril que Ucrania busca alcanzar la paz con Rusia a través de la fuerza y solicitó a EE. UU. que use su poder e influencia para presionar a Moscú. La semana pasada, insistió en que «Ucrania no reconocerá» Crimea como parte de Rusia y agregó: «Aquí no hay nada de qué hablar».
Mientras tanto, Trump expresó que las declaraciones de Zelenski son «muy perjudiciales para las negociaciones de paz con Rusia, dado que Crimea se perdió hace años».

