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La obesidad es una de las principales preocupaciones de salud pública en República Dominicana y el mundo. En las últimas décadas, la cirugía bariátrica se ha consolidado como una herramienta eficaz para ayudar a las personas con obesidad severa a alcanzar un peso saludable y mejorar su calidad de vida.
Sin embargo, más allá del quirófano y los cambios físicos, existe un componente clave que con frecuencia se pasa por alto: el acompañamiento psicológico. Cada vez más especialistas coinciden en que la cirugía bariátrica no puede verse como una “solución mágica”. Si bien permite una pérdida de peso significativa y sostenida, el éxito a largo plazo depende en gran medida de la capacidad del paciente para adaptarse a un nuevo estilo de vida.
En este proceso, el apoyo psicológico es tan necesario como la dieta balanceada y el seguimiento médico.
¿Por qué es tan importante la atención psicológica? Estudios internacionales han demostrado que los pacientes bariátricos que reciben este acompañamiento presentan menores índices de ansiedad y depresión, mejor manejo de la alimentación emocional y mayores probabilidades de mantener su pérdida de peso a largo plazo.
La cirugía, por sí sola, no resuelve las causas emocionales de la obesidad ni garantiza que el paciente desarrolle hábitos saludables permanentes. El acompañamiento psicológico ayuda a trabajar la relación con la comida, la imagen corporal, la autoestima y las expectativas frente al proceso quirúrgico. También permite identificar posibles trastornos de la conducta alimentaria, como el comer por ansiedad o la compulsión, que podrían poner en riesgo los resultados de la cirugía. Además, apoyamos al paciente en la construcción de resiliencia, un factor que se ha asociado con mejor adaptación emocional y social tras la operación. Simple, el psicólogo acompaña al paciente en la transición de un “antes y después” que no solo se refleja en el espejo, sino también en la mente y en la manera de relacionarse con el entorno.

