![]()
Incluido el día de hoy, restan 84 jornadas para que concluya el año. Y si bien ya se percibe un respiro en las tasas de interés —gracias a la liberación de recursos del encaje legal, canalizados a condiciones preferenciales— aún queda camino por recorrer para que el oxígeno adicional, esperado tras la reducción de la tasa de política monetaria de septiembre y las que podrían seguirle, llegue a irrigar la economía antes del cierre del 2025 y no se dilate hasta el 2026.
La razón es clara: estudios han mostrado que la transmisión de la política monetaria en nuestro país presenta un rezago de entre dos y tres meses, fenómeno reconocido por el propio gobernador del Banco Central, licenciado Héctor Valdez Albizu.
La explicación está en la poca profundidad del mercado financiero dominicano, lo que retrasa el impacto de las decisiones monetarias en la economía real. En contraste, en países con mercados más desarrollados, esa transmisión suele ser casi inmediata.
Este es un terreno pendiente de fortalecimiento, como lo han señalado reiteradamente las misiones técnicas del Fondo Monetario Internacional (FMI) en sus evaluaciones anuales.
Entre los factores que ralentizan la transmisión se cuentan: la rigidez relativa de las tasas de préstamos, la dolarización parcial del crédito, los costos de fondeo bancario sujetos a depósitos a plazo con tasas fijas, la alta percepción de riesgo inflacionario futuro y la estructura poco competitiva del sistema financiero.
Mientras esos ajustes no se concreten, habrá que apelar a la gestión proactiva tanto del Banco Central como de la Superintendencia de Bancos, y a una mayor apertura de la propia banca, para que el alivio monetario se traduzca en tasas más bajas y accesibles.
Sólo con la reducción de 25 puntos básicos dispuesta por el Banco Central —sin contar los recortes adicionales que podrían venir ni los fondos liberados del encaje legal— las tasas activas de préstamos deberían descender al menos 0.75 puntos porcentuales.
¿Veremos en este mismo año el efecto completo de la transmisión monetaria? La respuesta, como todo en economía, está aún por escribirse en el calendario.

