![]()
🌿👥 “Destacados enfrentamientos en la COP30: manifestantes indígenas chocan con seguridad en Belém y al menos tres resultan heridos”
Durante la segunda jornada de la COP30 —celebrada en la ciudad brasileña de Belém, en el corazón del Amazonas— se registró un tenso enfrentamiento entre manifestantes indígenas y los agentes de seguridad de la cumbre climática. Decenas de activistas de comunidades amazónicas marcharon hasta la sede del evento para exigir que sus demandas sobre cambio climático, derechos territoriales y extractivismo sean incluidas en las negociaciones.
La protesta derivó en ingreso forzado al recinto, luego de que los manifestantes intentaran acceder al “zona azul” reservada para delegados. Las imágenes divulgadas muestran empujones, barreras derribadas y el momento en que al menos dos guardias de seguridad salieron heridos, uno con un corte en la cabeza y otro siendo transportado en silla de ruedas.
El detonante fue la exigencia de acceso al recinto y visibilidad en un foro donde los pueblos originarios denuncian históricamente su exclusión. “Nuestra tierra no está en venta” y “No podemos comer dinero”, fueron dos de las consignas más repetidas entre los participantes.
Ante la irrupción, el personal de seguridad, respaldado por la Naciones Unidas, cerró el ingreso principal, utilizó barricadas y desplazó a los activistas hacia el exterior del recinto. Las negociaciones continuaron en su interior, aunque con un fuerte clima de vigilancia y tensión.
El hecho pone bajo escrutinio la organización de la COP30 en la Amazonía: por primera vez realizada en la región, sumaba expectativas sobre incluir las voces indígenas como actores clave para la protección del bosque tropical más grande del planeta —pero el conflicto de esta noche deja un claro mensaje de exclusión y contradicción.
En conclusión: lo que comenzó como una marcha de protesta ha escalado hasta convertirse en un incidente de seguridad serio dentro de una cumbre global de cambio climático. La presencia de heridos y la interrupción parcial del acceso elevan la presión sobre los organizadores para garantizar que los derechos indígenas no solo estén en el discurso, sino en la práctica.

