![]()
Este elemento inesperado podría ser el verdadero responsable de las migrañas.
Un análisis reciente encabezado por investigadores de Harvard y del Hospital General de Massachusetts indica que la constancia en la vida diaria puede ser un elemento clave en la aparición de migrañas, incluso más que el estrés, la dieta o las condiciones climáticas.
Los científicos aclararon que utilizaron el «nivel de sorpresa» para evaluar cuán imprevistas eran las situaciones diarias de los participantes, descubriendo que un mayor grado de sorpresa estaba fuertemente relacionado con un incremento en la posibilidad de experimentar un ataque de migraña en las siguientes 12 a 24 horas.
El estudio hizo un seguimiento de 109 adultos, en su mayoría mujeres, desde abril de 2021 hasta diciembre de 2024, durante el cual anotaron en un diario las crisis de migraña y cualquier posible desencadenante que identificaran. Posteriormente, calcularon un promedio de los desencadenantes para cada individuo y buscaron días en los que se observara una desviación sorpresa respecto a ese promedio. Los resultados sugirieron que las alteraciones abruptas en la rutina estaban asociadas con una mayor probabilidad de desarrollar síntomas de migraña.
Alteración del equilibrio
Expertos externos argumentan que estos descubrimientos respaldan la teoría de que las migrañas se presentan cuando el organismo responde de manera desproporcionada a cualquier cambio que afecte su equilibrio. «Las migrañas son una sensibilidad aumentada frente a cambios en los estímulos», comentó el Dr. Noah Rosen, director del Centro de Cefaleas de Northwell Health, quien revisó los resultados. «Nuestro organismo busca mantener la homeostasis; es decir, la cantidad adecuada de alimento, sueño e hidratación. En cierto modo, una migraña puede funcionar como una alarma que se activa cuando alguno de estos equilibrios se ve comprometido», agregó.
Rosen también mencionó que la idea de sorpresa abarca cualquier acontecimiento que rompa con la rutina, desde discusiones y noticias imprevistas hasta cambios en horarios laborales o escolares. Los autores del estudio enfatizaron que este enfoque podría incorporarse en herramientas de predicción individualizadas, describiéndolo como «una métrica dinámica capaz de predecir el riesgo de migraña a corto plazo».

