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Macron urge a China a presionar por un alto el fuego en Ucrania durante su visita a Pekín
Durante su visita oficial a China, Emmanuel Macron aprovechó el diálogo diplomático para pedir a Xi Jinping que utilice la influencia de Pekín sobre Moscú para impulsar un alto el fuego en el conflicto que enfrenta a Rusia con Ucrania.
Para el líder francés, la guerra en Ucrania representa una amenaza directa al orden internacional y a la estabilidad europea, por lo que considera que la participación de China —miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU— puede ser decisiva.
Macron sostuvo que Francia y China deben superar sus diferencias para colaborar en la búsqueda de una paz duradera. En ese marco, instó a Pekín a abstenerse de proporcionar a Rusia cualquier medio que le permita continuar la ofensiva, lo que según París constituiría un paso clave para facilitar el fin de hostilidades.
El presidente galo enfatizó que sólo un cese de fuego inmediato permitirá reducir el sufrimiento de la población civil y dar espacio al diálogo. A su juicio, China tiene una “capacidad decisiva” de influir en el proceso, gracias a su cercanía geopolítica y vínculos con Moscú.
La visita de Macron coincide con un renovado impulso diplomático internacional: en los últimos días se han intensificado los llamados multilaterales para que el conflicto baje en intensidad, mientras crecen los recelos sobre las consecuencias humanitarias a largo plazo.
Si bien Pekín ha manifestado tradicionalmente una postura más cautelosa —ofreciendo discursos de paz pero evitando condenas directas—, Macron espera que China dé un giro hacia una mediación activa, que vaya más allá de las buenas intenciones.
Para Francia, esta solicitud no sólo busca frenar el conflicto armado, sino también restablecer la estabilidad en Europa y revitalizar el orden internacional basado en normas. Macron aseguró que París seguirá promoviendo la diplomacia multilateral, pero considera que China podría marcar la diferencia.
En definitiva, la carta diplomática del presidente francés deja claro su mensaje: si China acepta jugar un papel más activo, podría cambiar el rumbo del conflicto. El mundo observa ahora la respuesta de Pekín.

