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TRAGEDIA EN LOS ANDES: CHOQUE FRONTAL DE TRENES EN RUTA A MACHU PICCHU DEJA UN MUERTO Y DECENAS DE HERIDOS
El martes 30 de diciembre de 2025, la ruta turística más emblemática de Perú se tiñó de luto tras una colisión frontal entre dos trenes de las empresas PeruRail e Inca Rail. El accidente ocurrió aproximadamente a las 13:20 horas en el kilómetro 88 de la vía férrea, en el sector de Qorihuayrachina (distrito de Ollantaytambo), una zona caracterizada por su difícil acceso geográfico. El impacto, que dejó las locomotoras convertidas en «hierros retorcidos», resultó en el fallecimiento de un maquinista, identificado como Roberto Cárdenas Loay, y dejó un saldo de al menos 40 personas heridas, entre turistas nacionales y extranjeros, desatando una emergencia de gran escala en la región del Cusco.
La mayoría de los heridos, que sufrieron golpes de diversa consideración y fracturas, fueron evacuados en autovagones de emergencia y trasladados a clínicas privadas y centros de salud en Ollantaytambo y Cusco. El Ministerio de Salud (Minsa) activó un protocolo de respuesta inmediata, desplegando 12 ambulancias y un contingente médico especializado para atender a los afectados, entre los que se reportaron ciudadanos brasileños y estadounidenses. Testigos en la zona describieron escenas de pánico y caos, con pasajeros esperando asistencia a un lado de los rieles mientras las brigadas de rescate trabajaban para liberar a los atrapados entre los restos de las unidades.
Desde el punto de vista operativo, el accidente pone bajo escrutinio la seguridad en un tramo de vía única, donde los trenes deben circular en ambos sentidos bajo estrictos protocolos de coordinación que, evidentemente, fallaron. La empresa concesionaria, Ferrocarril Transandino, anunció la suspensión inmediata de todas las operaciones ferroviarias en la ruta hacia Machu Picchu hasta nuevo aviso. Esta medida ha dejado varados a cientos de turistas en Aguas Calientes (Machu Picchu Pueblo), afectando gravemente el flujo turístico en uno de los días de mayor demanda del año por las festividades de San Silvestre y Año Nuevo.
El Ministerio Público y la Policía Nacional del Perú (PNP) han iniciado una investigación exhaustiva para determinar las causas del siniestro. Las primeras hipótesis apuntan a una posible falla en la comunicación de las señales de paso o un error humano en la programación de los horarios de salida desde las estaciones de Ollantaytambo y Machu Picchu. Ambas compañías ferroviarias emitieron comunicados lamentando profundamente el suceso y aseguraron que colaborarán plenamente con las autoridades, además de activar sus seguros para cubrir los gastos médicos de los pasajeros afectados y los daños materiales.
El impacto de esta tragedia trasciende lo humano, afectando la imagen del turismo peruano en un momento crítico de recuperación económica. Especialistas del sector exigen una revisión técnica profunda del sistema de vía única y la implementación de sistemas de monitoreo GPS más avanzados para evitar que dos convoyes coincidan en el mismo tramo. La Red de Protección al Turista del Mincetur se mantiene activa para brindar asistencia consular a los extranjeros involucrados, mientras que las autoridades regionales de Cusco evalúan declarar en emergencia el sistema de transporte ferroviario de la zona.
Al cerrar este 2025, la comunidad de Cusco y el sector turístico global observan con dolor el desenlace de este accidente. La muerte del maquinista Cárdenas, un trabajador experimentado del sector, simboliza la gravedad de una falla sistémica que pudo haber resultado en una tragedia aún mayor. De cara al 2026, el desafío para el gobierno peruano y las concesionarias será restaurar no solo la infraestructura dañada, sino la confianza de los miles de viajeros que cada día confían sus vidas al tren para conocer la maravilla del mundo inca.

