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MEDIACIÓN DE EMERGENCIA: MARCO RUBIO INTERVIENE ANTE LA CRISIS MILITAR ENTRE ARABIA SAUDITA Y EMIRATOS EN YEMEN
En un momento crítico para la estabilidad del Golfo, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo conversaciones telefónicas de urgencia este martes 30 de diciembre con sus homólogos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU). El objetivo primordial de esta intervención diplomática fue contener la escalada tras el bombardeo saudí contra un cargamento de armas vinculado a Abu Dabi en el puerto de Mukalla. Rubio dialogó con el canciller saudí, el príncipe Faisal bin Farhan, y con el ministro emiratí, Abdullah bin Zayed, instando a la «moderación máxima» y subrayando que una fractura definitiva entre los dos pilares de la coalición árabe solo beneficiaría a los rebeldes hutíes y a la influencia de Irán en la región.
La llamada se produjo en un contexto de ruptura sin precedentes. Solo horas antes, el Gobierno de Yemen, respaldado por Riad, había cancelado su acuerdo de defensa con los Emiratos y exigido la retirada de todas sus tropas en un plazo de 24 horas, tras acusarlos de armar a los separatistas del Consejo de Transición del Sur (STC). Marco Rubio expresó la preocupación de la administración estadounidense por el riesgo de que el sur de Yemen se convierta en un nuevo frente de guerra abierta entre aliados de Washington, lo que comprometería las rutas de navegación en el Mar Rojo y los esfuerzos de paz que se han intentado consolidar durante todo el 2025.
Durante las conversaciones, el secretario Rubio evitó tomar partido de manera pública, pero enfatizó la necesidad de volver al diálogo y al consenso constructivo. Según el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Piggot, Rubio recordó a ambos líderes que la seguridad regional depende de una arquitectura de defensa integrada y que las acciones unilaterales, como el envío de suministros no autorizados o los ataques aéreos preventivos entre socios, socavan la credibilidad de la coalición. Para EE. UU., la prioridad absoluta en 2026 sigue siendo el combate al terrorismo y la contención del expansionismo iraní, objetivos que requieren que Riad y Abu Dabi mantengan una mínima coordinación operativa.
A pesar de los llamados a la calma, la situación sigue siendo volátil. Emiratos Árabes Unidos anunció formalmente su retirada total de Yemen tras el ultimátum saudí, pero rechazó tajantemente las acusaciones de fomentar el conflicto. Esta retirada deja un vacío de poder en provincias estratégicas como Hadramaut y Al-Mahra, donde el STC mantiene una fuerte presencia militar. La diplomacia estadounidense teme que, sin una mediación efectiva, este vacío sea llenado por facciones radicales o provoque un colapso administrativo en las zonas que hasta ahora se consideraban bajo control gubernamental, reactivando una crisis humanitaria que la ONU ya calificó como la peor del siglo.
Desde el punto de vista de la política exterior de EE. UU., este incidente pone a prueba la capacidad de Marco Rubio para gestionar crisis entre aliados cercanos bajo la nueva dirección de la Casa Blanca. Washington ha dejado claro que no desea verse arrastrado a un nuevo conflicto prolongado en Yemen, pero tampoco puede permitirse que la Alianza del Golfo se desintegre. Por ello, se espera que en las primeras semanas de 2026 se organice una cumbre trilateral o un mecanismo de arbitraje para definir las esferas de influencia en el sur de Yemen y evitar que los roces por el control de puertos y rutas comerciales escalen a una confrontación bélica mayor.
Al cerrar el 2025, el mensaje de Rubio ha logrado, al menos temporalmente, evitar que la respuesta emiratí al bombardeo fuera de carácter militar. Sin embargo, la confianza entre los dos reinos está en su punto más bajo en décadas. El éxito de la diplomacia de Estados Unidos en 2026 dependerá de su habilidad para ofrecer garantías de seguridad tanto a Arabia Saudita como a los EAU, asegurando que sus intereses económicos y territoriales no sean ignorados mientras se busca una salida política definitiva para un Yemen que, hoy más que nunca, parece fragmentado en mil pedazos.

