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De vuelta a la celda: Jair Bolsonaro recibe el alta y regresa a prisión en el inicio de 2026
BRASILIA – Tras una estancia de poco más de una semana en el Hospital DF Star, el expresidente Jair Bolsonaro abandonó el centro médico la tarde de este jueves bajo una estricta escolta policial. A sus 70 años, el líder de la ultraderecha brasileña fue trasladado nuevamente a la unidad de reclusión donde cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado contra el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva entre 2022 y 2023.
El regreso a la cárcel se produce después de que la Corte Suprema de Brasil rechazara una nueva solicitud de su defensa para conmutar su pena por prisión domiciliaria. Los abogados de Bolsonaro alegaban «motivos humanitarios» y un estado de salud extremadamente debilitado, pero el tribunal ratificó que el exmandatario debe seguir cumpliendo su condena en régimen cerrado.
Cronología de una crisis de salud en prisión:
24 de diciembre de 2025: Con autorización del juez Alexandre de Moraes, Bolsonaro sale de prisión para ser operado de dos hernias inguinales.
Complicaciones en Navidad: Lo que se preveía como una cirugía sencilla se complicó debido a las secuelas del atentado con cuchillo sufrido en 2018. En total, fue sometido a cuatro operaciones en ocho días.
Tratamientos específicos: Durante su estancia, recibió bloqueos anestésicos en un nervio del diafragma para controlar crisis severas de hipo y vómitos, síntomas recurrentes en su historial clínico reciente.
1 de enero de 2026: Los médicos firman el alta tras una evolución «satisfactoria», y Bolsonaro es recluido nuevamente en una habitación adaptada de la Policía Federal.
El contexto judicial
Bolsonaro cumple condena desde finales de noviembre de 2025, tras un juicio histórico que lo señaló como el mentor intelectual de los ataques a las sedes de los tres poderes en Brasilia el 8 de enero de 2023. Además de la pena de cárcel, el expresidente se encuentra inhabilitado políticamente hasta el año 2060, lo que anula cualquier posibilidad de candidatura para las elecciones de este año.
Su entorno político ahora apuesta por una posible ley de amnistía que se discute en el Congreso, la cual es vista como la última esperanza del exmandatario para abandonar la celda. Por ahora, el 2026 comienza para él entre las cuatro paredes de una oficina de la Policía Federal equipada con aire acondicionado y televisor, pero bajo la estricta vigilancia de las autoridades que una vez estuvieron bajo su mando.

