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EL CIERRE DE «EL HELICOIDE»: TRUMP ANUNCIA EL FIN DEL SÍMBOLO DE LA TORTURA CHAVISTA
Este miércoles 7 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un paso decisivo en la desarticulación del aparato represor venezolano al anunciar la clausura de lo que calificó como una «cámara de tortura» en el centro de Caracas. Aunque no lo mencionó por su nombre comercial, todos los indicios y reportes confirman que se refiere a El Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) y el centro de detención más temido del régimen de Maduro.
El Helicoide: De joya arquitectónica a centro de terror
Origen Utopista: Concebido en la década de 1950 como el centro comercial más moderno de América Latina, con 60,000 m² de construcción y rampas para vehículos, recibió halagos de figuras como Salvador Dalí y Pablo Neruda.
Sede de la Policía Política: Tras décadas de abandono, en 1982 se convirtió en sede de seguridad estatal. Bajo el mandato de Nicolás Maduro, el edificio se transformó en el principal depósito de presos políticos, albergando a figuras de la oposición en condiciones infrahumanas.
Horrores denunciados: Exdetenidos han relatado torturas sistémicas, incluyendo palizas, descargas eléctricas, violaciones y celdas sin luz natural ni ventilación. Misiones de la ONU han documentado estos abusos como violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
La orden de clausura de Trump
En una reunión con legisladores republicanos, Trump aseguró que el centro «está siendo clausurado» como parte de la nueva etapa de orden tras la captura de Maduro. Según el mandatario, Maduro es un «tipo violento que ha matado a millones» y la eliminación de estos centros es una prioridad para la administración estadounidense en este 2026.
El futuro del edificio: ¿Reconciliación nacional?
Voces desde Venezuela, como el diario El Nacional, sugieren que el cierre de El Helicoide como prisión es el primer paso para una reconciliación nacional. Existe la propuesta de devolverle al inmueble su uso original (comercial o cultural), despojándolo de su carga negativa y sanando una de las heridas más profundas de la capital venezolana.
Este evento marca un punto de no retorno en la transición venezolana, simbolizando el fin de una era de persecución política mientras el mundo sigue atento a los movimientos de Donald Trump y Delcy Rodríguez para estabilizar el país.

