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¿Por qué no? Melilla tiene historia, tiene una ciudad europea antigua, es vecina de un país de cultura que contrasta, está en el Mediterráneo, dispone de una gastronomía riquísima, no está saturado y, sobre todo, tiene delante suyo muchos cruceristas que buscan algo diferente. ¿Algo más diferente que Melilla?
El camino de la ciudad autónoma para captar cruceros se puede decir que se inició al final de la pandemia. En 2023, su puerto tuvo nueve cruceros con apenas 4.200 pasajeros. Al año siguiente llegó a los 12 cruceros, con 9.000 pasajeros. El año pasado alcanzó los 12 mil pasajeros con 14 cruceros que, evidentemente, ya eran bastante más grandes.
Melilla espera que este año le lleguen 16 cruceros, con 16.000 viajeros, con algunos momentos por primera vez conviviendo dos cruceros al mismo tiempo (Azamara Quest y Norwegian Dawn).
Para 2027 la tendencia seguirá así, con una nueva terminal de cruceros para hacer más confortable la visita.
La autoridad portuaria de Melilla ha lanzado una campaña de promoción con presencia en muchas ferias y con contactos directos con las navieras. Es raro hoy que un puerto con todas estas ventajas pida cruceros, cuando en general hay bastante hostilidad ambiental contra esta forma de turismo.

