![]()
La prensa en los doce años
La recién inaugurada exposición titulada La Prensa en los Doce Años ilustra el ambiente represivo impuesto por el gobierno balaguerista del período del 1966 al 1978 contra la prensa y los periodistas, también la valentía con que muchos hombres y mujeres del periodismo lo enfrentaron, y el papel que jugaron en defensa de las libertades y derechos. Importante servicio a la memoria histórica
Lamentablemente, esa exposición no abarca una parte de la prensa que por su contribución, merece su propio espacio en esa historia: la prensa de izquierda. Una prensa y un periodismo ejercidos desde la clandestinidad, que sin doblegarse cumplió su función de orientación y de denuncia.
Hecha de artículos escritos por cuadros y militantes forzados a la vida errante del perseguido, impresos bajo riesgos que solo quienes lo vivimos podemos medir en sus alcances; se pagaba su impresión con dinero recaudado peso a peso y centavo a centavo; y luego, la circulación a cargo de militantes abnegados, que distribuían las ediciones de esa prensa insurrecta conscientes de que se exponían a peligros tan graves, a veces, como el de la muerte misma.
Además de heroica, fue una prensa variada, creativa, impresa en máquina plana y en rotativa, a mimeógrafo y, en contadas ocasiones, hasta en un artefacto conocido como hectógrafo, hecho en un pequeño cajón de madera, portátil, con una pasta gelatinosa que absorbía los caracteres de un esténcil picado a máquina, y cuando sobre esa masa se tendía el papel quedaba el texto.
Y como joya en la corona de la prensa de izquierda, hay que mencionar a Reenvío, periódico escrito a mano, en letras de molde, por los presos políticos de La Victoria, del cual se tiraba un solo ejemplar y excepcionalmente dos, cuando uno de ellos debía mandarse clandestinamente a la calle. Reenvío fue un fruto de la creatividad y la voluntad de ejercer el derecho a la palabra y a reclamar a grito abierto ¡libertad! aun desde la cárcel.
Así fue la prensa de izquierda y alternativa en los doce años. Las organizaciones políticas revolucionarias, los sindicatos, grupos estudiantiles, otras entidades de masas, núcleos independientes de la intelectualidad democrática, la fundaron y mantuvieron viva, y, a golpe de inteligencia, sudor y sangre, escribieron una página sin la cual la historia del mejor periodismo nunca estará completa. Creo que hay material suficiente para una exposición testimonial de esa otra prensa y resaltar las enseñanzas políticas y morales que ella aporta.

