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Crisis transatlántica en Ereván: La UE y Canadá cierran filas ante las amenazas de Donald Trump
La capital de Armenia se ha convertido en el epicentro de un intenso debate geopolítico durante la octava cumbre de la Comunidad Política Europea (CPE), donde la relación entre la Unión Europea y Estados Unidos ha acaparado todo el protagonismo. Aunque la agenda oficial incluía temas como la seguridad energética y la resiliencia democrática, el encuentro se ha visto eclipsado por los recientes anuncios del presidente Donald Trump, quien confirmó la retirada de tropas estadounidenses de Alemania tras acusar a los aliados europeos de no colaborar en el conflicto con Irán ni en la reapertura del Estrecho de Ormuz.
En este contexto de tensión, la cumbre ha marcado un hito histórico con la asistencia del primer ministro de Canadá, Mark Carney, siendo la primera vez que un líder no europeo participa en este foro. Carney y los líderes de la UE han escenificado un frente común para defender el multilateralismo frente a la política transaccional de Washington, llegando incluso a barajar la creación de una nueva alianza de «potencias medianas» para contrarrestar la influencia de las grandes superpotencias.
Paralelamente, el anfitrión del evento, Nikol Pashinián, ha aprovechado la cita para consolidar el giro de Armenia hacia Occidente. En el marco de la primera cumbre bilateral UE-Armenia, se han firmado acuerdos estratégicos sobre conectividad digital y transporte, respaldados por un paquete de inversión europeo de hasta 2.500 millones de euros. Este acercamiento busca reducir la histórica dependencia de Armenia respecto a Rusia, en un momento en que el país caucásico avanza formalmente en su proceso de aspiración a la membresía de la UE.

