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Lo que saben y no saben científicos argentinos sobre el hantavirus Andes
La comunidad científica en Argentina continúa liderando complejas investigaciones para descifrar el comportamiento del hantavirus cepa Andes, una de las variantes más agresivas y singulares de este patógeno a nivel global. Los virólogos locales tienen plenamente identificado que el principal vector de transmisión es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) y que, a diferencia de otras cepas del mundo, la variante Andes posee la capacidad demostrada de contagiarse de persona a persona mediante fluidos y microgotas respiratorias, lo que eleva drásticamente el riesgo de brotes comunitarios en la región patagónica.
Sin embargo, el campo de las incógnitas sigue siendo sumamente amplio y desafiante para los laboratorios de salud pública. Los científicos aún intentan determinar con precisión cuáles son los factores genéticos o ambientales exactos que disparan la letalidad del virus en ciertos pacientes y por qué algunos individuos actúan como «supercontagiadores» dentro de un núcleo familiar. Asimismo, la falta de un tratamiento antiviral específico de alta eficacia y las dificultades para desarrollar una vacuna universal preventiva constituyen los principales vacíos científicos que se intentan resolver a contrarreloj.
Ante este panorama en este año 2026, los equipos de investigación de la Red Nacional de Laboratorios insisten en que la prevención comunitaria y el diagnóstico temprano siguen siendo las herramientas más efectivas para mitigar el impacto de la enfermedad. El financiamiento sostenido para la ciencia y el monitoreo ecológico de las poblaciones de roedores en el sur del país se consideran prioridades absolutas para evitar que los vacíos de conocimiento actuales se traduzcan en nuevas emergencias sanitarias en las provincias más expuestas.

