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La «mierdificación» musical: Cuando el streaming y la IA degradan el arte a simple contenido
La industria musical atraviesa un punto de inflexión crítico. Lo que comenzó como una revolución digital para democratizar el acceso a la música se ha transformado en un fenómeno que expertos y críticos han bautizado como «mierdificación» (enshittification), un proceso donde la calidad del servicio y del contenido se degrada en favor de la maximización de beneficios y el control algorítmico.
¿Qué es la «mierdificación» digital?
El término, acuñado por el activista Cory Doctorow, describe el ciclo de decadencia de las plataformas digitales. En el caso del streaming musical, este proceso ocurre en tres fases:
Atracción: La plataforma ofrece un servicio excelente para captar usuarios.
Abuso: Una vez que el usuario está «atrapado» (con su biblioteca y hábitos en la app), la plataforma empieza a priorizar sus propios intereses económicos sobre los del creador y el consumidor.
Degradación: La calidad del contenido cae, la experiencia del usuario se llena de anuncios y algoritmos extractivos, y el valor del arte se reduce a «puro contenido» diseñado para la escucha pasiva.
El factor IA: La inundación de contenido falso
La Inteligencia Artificial ha acelerado este deterioro al permitir la creación masiva de «canciones falsas» o deepfakes. Los datos son alarmantes:
Saturación del mercado: Plataformas como Deezer estiman que cada día se suben cerca de 20,000 pistas generadas por IA.
Fraude a gran escala: Mientras que antes los bots reproducían una sola canción miles de veces (fácil de detectar), ahora los estafadores suben millones de canciones irrelevantes generadas por IA y las reproducen lo justo para drenar las regalías de un fondo finito.
Perjuicio económico: Se estima que este fraude sustrae miles de millones de dólares anualmente del ecosistema musical, dejando menos ingresos para los artistas legítimos y diluyendo la recompensa por la creatividad real.
Consecuencias para la cultura musical
Esta «mierdificación» no es solo un problema de ingresos; es una crisis de autenticidad:
Obsesión por el pasado: El algoritmo prefiere recomendar música conocida del catálogo porque es un valor seguro, desalentando la exploración de nuevos sonidos.
Música artesanal en retirada: Al desmaterializar y desposeer a la música de su valor artesanal, el streaming fomenta una escucha pasiva y desinteresada donde la canción ya no es un acto artístico, sino un simple «ruido de fondo» optimizado para que no cierres la aplicación.
La industria se enfrenta hoy a una encrucijada: o las plataformas implementan controles estrictos (como el etiquetado de contenido IA y filtros anti-fraude) o corren el riesgo de perder definitivamente la confianza de una audiencia que cada vez distingue menos entre lo que es música y lo que es simplemente «contenido» basura generado por algoritmos.

