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SANTO DOMINGO.- La mañana de este lunes, conductores, motoristas y peatones comenzaron a utilizar el recién inaugurado túnel de la Plaza de la Bandera, una obra con la que el Gobierno busca agilizar el tránsito en la intersección de las avenidas 27 de Febrero y Gregorio Luperón. Sin embargo, aunque muchos valoran la infraestructura, los cambios en la circulación y el financiamiento del proyecto generaron opiniones divididas.
La obra, inaugurada el domingo por el presidente Luis Abinader, fue ejecutada por el Ministerio de Obras Públicas con una inversión de RD$3,300 millones, recursos que, según el Gobierno, provinieron de la renegociación del contrato con Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom). El paso a desnivel cuenta con una extensión de 1.2 kilómetros, cuatro carriles y fue diseñado para movilizar hasta 2,500 vehículos por hora.
Sobre el costo y la forma en que fue financiada la infraestructura, algunos ciudadanos expresaron posiciones encontradas. El ingeniero civil Luis José consideró que la inversión pudo ser menor, aunque entiende que existen gastos inevitables en este tipo de proyectos. «Como ingeniero civil creo que se pudiera hacer con un poco menos, pero al final hay gastos que el Gobierno tiene que asumir», señaló.
Otros prefirieron no emitir opinión sobre el aspecto financiero. «No soy financiero, ahí no le puedo decir, no puedo bregar con números», manifestó el conductor César Casado.
En cambio, Santiago Sánchez cuestionó la renegociación del contrato con Aerodom y la duración del compromiso asumido por el Estado. «¿Embargar al país por 36 años? ¿Una gente que lo que le queda son dos años?», expresó.
Mientras tanto, peatones que utilizan diariamente la zona aprovecharon la apertura para insistir en la necesidad de construir un puente peatonal sobre la avenida Gregorio Luperón, a la altura de la antigua intersección con la avenida Rómulo Betancourt.
«Claro que lleva un peatonal esto porque realmente es muy ancha y es muy peligroso», afirmó Alexandra Martínez.
Las principales críticas, sin embargo, estuvieron dirigidas a la eliminación de los giros a la izquierda en la intersección, una medida implementada como parte de la nueva configuración vial.
Ramón Núñez consideró que la decisión obliga a los conductores a realizar recorridos más largos. «No estoy de acuerdo con eso porque dificulta el libre tránsito… ahora uno tiene que dar otra vuelta muy larga», sostuvo, aunque reconoció que «la obra está muy bonita, le agradecemos al presidente, pero el giro a la izquierda debieron dejarlo».
Los motoristas también manifestaron inconformidad, asegurando que el cierre de los cruces los obliga a desviarse considerablemente para llegar a sus destinos.
«Se pone incómoda la cosa porque hay que dar la vuelta allá arriba», comentó Félix Daniel.
Brian Cabrera fue más crítico al asegurar que «el presidente lo que está haciendo es un toyo».
Por su parte, Kevin afirmó que la medida provocará mayores congestionamientos y que algunos motociclistas terminarán utilizando la acera divisora para acortar camino. «Eso es un disparate porque lo que va a hacer es más tapones… a uno le va a coger lo tarde subiendo por la acera», dijo.
En la misma línea, José Odalis Rodríguez opinó que la configuración vial no se adapta a las características de la avenida. «Esto no es una avenida recta para dejar eso ahí, eso está muy mal hecho», expresó.
Pese a las críticas, el túnel inició este lunes sus operaciones como una de las principales apuestas del Gobierno para descongestionar la salida hacia la región Sur, mientras usuarios esperan que las autoridades evalúen posibles ajustes en la circulación y atiendan la demanda de un paso peatonal en la zona.

