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ALERTA MÁXIMA EN EL PACÍFICO: CHINA INICIA MANIOBRAS CON FUEGO REAL RODEANDO TAIWÁN TRAS EL DISCURSO DE AÑO NUEVO
En un movimiento que ha puesto en alerta roja a las cancillerías de todo el mundo, el Ejército Popular de Liberación (EPL) de China ha iniciado este miércoles 31 de diciembre una serie de ejercicios militares con fuego real en seis zonas que rodean completamente la isla de Taiwán. La operación, denominada «Espada Conjunta 2025-C», fue anunciada por el Comando del Teatro de Operaciones del Este apenas horas después de que el gobierno de Taipéi emitiera un mensaje de fin de año reafirmando su soberanía. Beijing ha calificado estas maniobras como un «castigo necesario» y una advertencia contra las «fuerzas separatistas», elevando la tensión bélica a su punto más crítico desde la crisis de los misiles de la década de los 90.
El despliegue militar es masivo y sin precedentes en su alcance técnico. Incluye la participación de portaaviones, destructores de última generación y escuadrones de cazas furtivos J-20 que han cruzado repetidamente la línea media del Estrecho. Por primera vez, se han reportado lanzamientos de misiles balísticos convencionales que han sobrevolado el espacio aéreo de la isla para caer en zonas de exclusión marítima en el Pacífico oriental. Estas acciones buscan simular un bloqueo total, cortando las rutas comerciales y de suministro energético de Taiwán, lo que ha obligado a las aerolíneas internacionales a desviar decenas de vuelos comerciales en el último día del año.
Desde Taipéi, el Ministerio de Defensa Nacional ha condenado las maniobras, calificándolas de «provocación irracional» que atenta contra la paz regional. En respuesta, las fuerzas armadas taiwanesas han activado sus sistemas de defensa antiaérea y han desplegado patrulleras para monitorear de cerca los movimientos de la armada china. El gobierno de la isla ha pedido a la población mantener la calma, asegurando que sus capacidades de vigilancia están operando al 100%. Sin embargo, el clima en las calles de Taipéi es de una tensa normalidad, con los ciudadanos observando con preocupación cómo el 2026 inicia bajo la sombra de una posible confrontación a gran escala.
La comunidad internacional ha reaccionado con rapidez. El Departamento de Estado de EE. UU. emitió un comunicado instando a Beijing a la «moderación» y reafirmando su compromiso con la estabilidad en el Indo-Pacífico, aunque sin confirmar si movilizará grupos de portaaviones a la zona. Por su parte, Japón y Australia han expresado su «profunda preocupación» por el uso de fuego real tan cerca de sus zonas económicas exclusivas. Analistas geopolíticos sugieren que China está aprovechando el vacío comunicativo de las festividades globales para normalizar su presencia militar invasiva y medir la velocidad de respuesta de la red de alianzas occidentales.
El impacto económico de estas maniobras ya se siente en los mercados financieros. Taiwán es el principal productor mundial de semiconductores avanzados, y cualquier interrupción en su logística portuaria amenaza con paralizar las cadenas de suministro globales de tecnología para el inicio de 2026. Los precios de los fletes marítimos han comenzado a subir debido al cierre de los corredores de navegación más transitados del mundo, lo que añade una presión inflacionaria adicional a una economía global que ya enfrenta desafíos energéticos. La incertidumbre sobre la duración de los ejercicios mantiene a los inversores en una posición defensiva.
Al cerrar el 2025, el Estrecho de Taiwán se consolida como el punto de fricción más peligroso del planeta. Las maniobras chinas no parecen ser un evento aislado, sino parte de una estrategia de presión constante para forzar una unificación bajo sus términos. De cara al 2026, la gran incógnita es si estas demostraciones de fuerza son el preludio de una acción militar definitiva o si forman parte de una guerra psicológica diseñada para desgastar la resistencia de Taiwán y la paciencia de sus aliados. Mientras los fuegos artificiales de Año Nuevo iluminan otras capitales, en el Estrecho son los destellos de la artillería real los que marcan el inicio del calendario.

