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Baja rivalidad entre las economías de América Latina y el Caribe representa un reto para el año 2026.
WASHINGTON. – Un informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) resalta que la escasa competencia en los mercados es el principal reto para Latinoamérica y el Caribe, además de señalar que es fundamental reducir la fragmentación en estos mercados y fortalecer las regulaciones para poder enfrentar este desafío con éxito.
«Si América Latina alcanzara los niveles de competencia que se observan en economías más desarrolladas, el PIB per cápita podría ser un 11 % superior y la desigualdad disminuiría», explicó Matías Busso, economista líder del Departamento de Investigación del BID, durante la presentación del estudio.
Busso, quien es uno de los autores de esta investigación que ha tomado dos años y medio, también menciona que la competencia en los mercados de Latinoamérica y el Caribe es «sistemáticamente débil», ya que están muy concentrados, «aproximadamente cuatro veces más que en las economías avanzadas».
Estos dos años y medio de trabajo han dado origen a Compete a LAC, la primera base de datos de indicadores comparables sobre competencia para la región, permitiendo obtener múltiples conclusiones.
Las estadísticas indican que, ante la falta de competencia, en las economías de la región prevalecen la informalidad, baja productividad y escasa inversión en innovación y desarrollo (el gasto en I+D como porcentaje de las ventas es solo del 0. 26 %, en comparación con el 1. 03 % en la UE).
De esta manera, alrededor del 95 % de los empresarios tienen menos de cinco empleados y concentran el 57 % del empleo, mientras que las grandes empresas, aquellas que cuentan con más de 50 trabajadores, solo representan el 1 % del total de las empresas y generan aproximadamente el 20 % de los puestos laborales.
Por otro lado, los precios de bienes y servicios en la región son, en promedio, un 35 % más altos que el costo, en contraste con el 20 % en otros mercados más competitivos, mientras que los trabajadores en la región reciben, en promedio, solo la mitad del valor que producen, frente al 65 % en EE. UU. o el 81 % en otras economías avanzadas.
Asimismo, la alta concentración en sectores como el de telecomunicaciones y el bancario ocasiona que los precios sean persistentemente superiores para los usuarios en el primero, y que los costos de financiamiento sean más altos para los clientes de las instituciones financieras.
El estudio establece la necesidad de reducir la fragmentación de los mercados mediante la mejora de la infraestructura, la armonización de las normativas, la interoperabilidad de los sistemas y la agilización de los procesos en las fronteras. Adicionalmente, plantea la creación de marcos más eficaces para abordar las fallas del mercado y eliminar regulaciones innecesarias.

