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CRISIS DIPLOMÁTICA: RUSIA ACUSA A UCRANIA DE ATACAR LA RESIDENCIA DE PUTIN Y AMENAZA CON REPRESALIAS
La tensión entre Moscú y Kiev ha alcanzado un nuevo punto de ebullición este lunes tras la denuncia oficial del Kremlin sobre un presunto ataque masivo con drones contra una de las residencias del presidente Vladímir Putin. Según el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, las fuerzas ucranianas lanzaron 91 drones de largo alcance durante la madrugada del 29 de diciembre contra la residencia presidencial en la región de Nóvgorod. Aunque las defensas antiaéreas rusas habrían interceptado la totalidad de los aparatos sin reportar víctimas ni daños materiales, Moscú ha calificado el evento como un «acto de terrorismo de Estado» que no quedará impune.
El anuncio ha provocado un terremoto en las mesas de negociación, ya que Rusia advirtió de inmediato que «revisará» sus posiciones en los diálogos de paz que mantiene con la administración estadounidense. Lavrov enfatizó que este ataque se produjo en un momento «delicado de búsqueda de soluciones», sugiriendo que la acción busca sabotear los recientes avances diplomáticos logrados tras la reunión entre Donald Trump y Volodímir Zelenski en Florida. El viceministro de Exteriores, Alexandr Grushkó, añadió que ya se han seleccionado objetivos estratégicos en Ucrania para lanzar ataques de represalia en el momento que consideren oportuno.
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski ha desmentido «categóricamente» las acusaciones, tildándolas de una «invención total» y una «típica mentira rusa». El mandatario ucraniano sostuvo que esta narrativa es una maniobra de distracción diseñada por el Kremlin para justificar futuros bombardeos masivos contra edificios gubernamentales en la capital ucraniana y para minar los esfuerzos de paz compartidos con el equipo de Trump. Zelenski instó a la comunidad internacional a no dejarse engañar por lo que considera un «sabotaje diplomático» por parte de Rusia ante la posibilidad real de un acuerdo.
El impacto de esta noticia ha llegado hasta Mar-a-Lago, donde el presidente Donald Trump expresó su molestia tras recibir una llamada directa de Vladímir Putin informándole sobre el suceso. Trump calificó el presunto ataque como «nada bueno» y manifestó estar «muy enojado», señalando que no es el momento adecuado para acciones ofensivas de este tipo mientras se intenta cerrar un pacto histórico. La Casa Blanca, que apenas horas antes celebraba una reunión «positiva» con Zelenski, se encuentra ahora en la difícil posición de mediar en una crisis de confianza que amenaza con descarrilar el cronograma de paz previsto para inicios de 2026.
Analistas internacionales coinciden en que, independientemente de la veracidad del ataque, la acusación otorga a Rusia una palanca de presión adicional en las negociaciones territoriales. Al declarar que su postura negociadora será reconsiderada, Moscú podría endurecer sus demandas sobre el Donbás y las garantías de seguridad. Mientras tanto, en las ciudades ucranianas, el temor a una escalada militar inmediata ha crecido, especialmente después de que las autoridades rusas confirmaran que las órdenes para los «ataques de respuesta» ya han sido entregadas a sus generales en el frente.
Con el año 2025 cerrando bajo la sombra de esta nueva crisis, la comunidad global observa con incertidumbre si la diplomacia de Trump será capaz de sobrevivir a este intercambio de acusaciones. La falta de pruebas independientes sobre el lanzamiento de los 91 drones mantiene el incidente en el terreno de la guerra de información, donde cada bando intenta posicionarse como la parte que realmente busca el fin del conflicto. Lo que es seguro es que el camino hacia la paz en Europa se ha vuelto significativamente más complejo y peligroso tras los eventos de esta madrugada en Nóvgorod.

