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EL EQUIPO LEGAL DE MADURO: EL ABOGADO DE ASSANGE AL RESCATE
En un giro estratégico para su defensa, Nicolás Maduro ha contratado a Barry Pollack, el reconocido abogado penalista que representó a Julian Assange durante más de una década, para que lo defienda ante la justicia de los Estados Unidos. Pollack, quien fue el artífice del acuerdo que permitió la liberación del fundador de WikiLeaks en 2024, asume ahora el reto de representar al exmandatario venezolano en Nueva York, enfrentando cargos de narcoterrorismo y corrupción. La elección de Pollack no es casual, ya que su experiencia en casos de alto perfil político y su habilidad para negociar con el Departamento de Justicia son vistas como la última esperanza de Maduro para evitar la cadena perpetua.
La defensa de la familia Maduro-Flores:
Barry Pollack (Defensa de Maduro): Especialista en delitos complejos, fraude corporativo (caso Enron) y leyes de espionaje. Su historial sugiere que la defensa buscará cuestionar la legalidad de la captura de Maduro en Caracas y plantear el caso como una persecución política.
Mark E. Donnelly (Defensa de Cilia Flores): Por su parte, la ex primera dama ha elegido a Donnelly, un experto en delitos fiscales y crimen organizado con más de diez años de experiencia dentro del propio Departamento de Justicia de EE. UU.. Su profundo conocimiento de cómo operan las fiscalías federales es una ventaja táctica para enfrentar los cargos de lavado de dinero que pesan sobre ella.
El proceso judicial, que ha captado la atención de más de 18 millones de personas en todo el mundo, se perfila como el juicio del siglo. Mientras Donald Trump celebra la captura como un triunfo de la ley, Pollack ya ha dado señales de que su estrategia inicial será declarar a su cliente «no culpable» y solicitar el desestimamiento de los cargos basándose en la inmunidad presidencial, a pesar de que Washington ya no reconoce a Maduro como tal. La próxima audiencia clave ha sido fijada para el 17 de marzo de 2026, tiempo durante el cual ambos abogados intentarán desmantelar las pruebas presentadas por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.
Con este equipo legal de «pesos pesados», Maduro intenta convertir su juicio en una plataforma de resistencia legal internacional, emulando la táctica de Assange de apelar a la opinión pública global. Sin embargo, la justicia estadounidense mantiene a ambos bajo estricta custodia, mientras en Venezuela, la asunción de Delcy Rodríguez añade una capa de complejidad al caso: ¿cooperará la nueva presidenta encargada con el equipo de Pollack o entregará las pruebas finales que sellarán el destino de Maduro?.

