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Fiscal de Montecristi y “César El Abusador” pusieron en jaque a DNCD
- La imagen se la institución se vio cuestionada en 2019
SANTO DOMINGO, RD.– En el año que está por concluir se produjeron acontecimientos que han puesto en el debate público múltiples cuestionamientos sobre la imagen y credibilidad institucional de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD).
El mandatario reaccionó al ser cuestionado por los medios ante la ocurrencia de diversos hechos de sangre que entonces se habían suscitado recientemente, entre ellos la confusa muerte del coronel de la Policía, Daniel Ramos Álvarez, frente a un punto de venta de drogas, en Baní, provincia Peravia, ocurrido el 8 de enero.
En sustitución de Matos de la Cruz fue designado el vicealmirante Félix Alburquerque Comprés, actual presidente de la DNCD.
La primera semana de agosto se hizo viral en las redes sociales un video captado por cámaras de seguridad de la Barbería El Maná en el municipio Villa Vásquez, provincia Montecristi que mostraba a varios agentes de la DNCD y a una fiscal irrumpir al lugar haciendo un allanamiento mientras un cliente y varios peluqueros se hallaban en su interior.
El audiovisual provocó un amplio debate que involucró al propio presidente de la DNCD, Félix Alburquerque Comprés, quien salió en defensa de los miembros de la institución.
Una comisión designada por la Procuraduría General de la República examinó el video y determinó que la fiscal Carmen Lisette Nuñez, quien había sido suspendida y había renunciado al cargo en el curso de la investigación, violó los protocolos y procedimientos, al igual el mayor Víctor Ignacio Encarnación, el capitán Juan de Dios Heredia Martínez, el sargento Mártires Cuello Ramírez y el cabo Juan Antonio Arias Peguero y el cabo de la Fuerza Aérea, Adán Rodríguez Pichardo, por las que fueron cancelados de la DNCD.
Cuando el pasado dos de diciembre se produjo, en Colombia, la captura de César Emilio Peralta “El Abusador”, acusado de dirigir una red de narcotráfico internacional y lavado de activos, se avecinaba otra crisis de credibilidad para la DNCD, al contradecirse los datos que poseía la Policía de ese país sobre el tiempo que este había permanecido allí previo a su arresto.

