La ley del boomerang

Lady Reyes, directora de Encuentros Interactivos.

Leí por ahí que “cualquier persona puede cambiar su nivel de éxito, de triunfo o de realización personal con solo cambiar sus pensamientos con respecto a sí mismo y a la vida”… y es que cuando asumimos hábitos positivos, hacia nosotros y los demás, el panorama cambia, es diferente y somos promotores de cambios en nuestros espacios de acción.

Si somos constante en la aplicación y revisión de nuestros objetivos y metas, lograremos avanzar, pues nadie nos regalará nada si no pagamos el precio del esfuerzo y la constancia. Esta es la primera máxima.

Pero en ese caminar, además de ser enfocados, dedicados y esforzados, debemos ser cuidadosos con las personas de nuestro entorno, cuidar de las energías que absorbemos de los demás, de las criticas destructivas, pero sobretodo de quienes se han dedicado a quitarle los méritos a los demás, minimizando el esfuerzo de otros, tal vez por egoísmo, quizás por mezquindad… hay de todo el la viña del Señor.

Minimizar el esfuerzo del otro es una falta total de empatía. Es mirar y actuar desde el ego, cuando lo que debe primar entre todos es un pacto social, ético y emocional que nos ayude a crecer juntos. He visto tantas personas que quieren la empatía y apoyo de los demás, pero no están en la disposición de devolverla. Recuerden: Recibimos lo que damos y damos lo que recibimos. Es la ley del boomerang.

Se pueden imaginar lo difícil que es reconocer el propio esfuerzo cuando desde fuera “no ven lo que has hecho, sino lo que te ha faltado por hacer”. Uno mismo puede dudar, en especial si nuestra inteligencia emocional no es fuerte.

He visto a muchas personas plantearse que los demás pueden tener razón al insinuar que no es suficiente lo que han hecho. Se sienten frustrados o culpables por lo que les faltó hacer, dejando de apreciar lo que sí se pudo hacer.

Aquí hago un alto y les recuerdo que también “es peligroso depender por entero del reconocimiento externo, porque este no siempre se dará como lo esperamos”.

Si no aprendemos a “tomar y dejar” de lo que opinan los demás, el exterior será una fuerza que oprima o empuje hacia abajo la autoestima. Así que, a partir de hoy, aprende a reconocer tu esfuerzo y apoyarte a ti mismo.

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