![]()
La ONU descubre pruebas de un genocidio en Sudán
La campaña organizada de aniquilación llevada a cabo por los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) contra las comunidades no árabes en la localidad de El Fasher, en la región de Darfur, que ha estado envuelta en un conflicto civil desde el año 2023, muestra rasgos que sugieren un posible genocidio. Estos eventos fueron registrados en un reciente informe de la Misión Internacional Independiente de Investigación para Sudán de la ONU.
El documento titulado ‘Rasgos del genocidio en El Fasher’, que detalla delitos de guerra y crímenes contra la humanidad, indica que se han cometido al menos tres actos que constituyen genocidio: el homicidio de integrantes de un grupo étnico protegido; causar graves lesiones físicas o mentales; y la creación deliberada de condiciones de vida diseñadas para llevar a la destrucción total o parcial del grupo. De acuerdo con la normativa internacional, todos estos aspectos son considerados como parte del delito de genocidio.
«La magnitud, la organización y el apoyo público por parte de los líderes de las RSF evidencian que los crímenes ocurridos en El Fasher y sus alrededores no fueron actos aislados de la guerra», expresó Mohamed Chande Othman, presidente de la Misión de Investigación. «Fueron parte de una campaña planeada y estructurada que lleva las características esenciales del genocidio», añadió.
Rastros de genocidio
El informe afirma que la intención de cometer genocidio es la «única conclusión razonable» que se puede extraer del patrón sistemático de asesinatos motivados por etnicidad, violencia sexual, destrucción y los pronunciamientos públicos de las RSF, que instaban abiertamente a eliminar a las comunidades no árabes, especialmente a las etnias zaghawa y fur.
La motivación basada en la identidad —relacionada con la etnicidad, el género y la percepción política— fue un aspecto central en las acciones de las RSF, quienes anunciaron sin reservas su objetivo de atacar y aniquilar a las comunidades no árabes. Los sobrevivientes recordaron que ellos decían: «¿Hay algún zaghawa entre ustedes? Si hallamos zaghawas, los mataremos a todos»; «Queremos erradicar todo lo negro de Darfur».
Además, contra las comunidades no árabes se utilizaron insultos despectivos y étnicos en actos generalizados, sistemáticos y coordinados de violación, que incluían numerosos casos de violación colectiva y otras manifestaciones de violencia sexual, según indica el informe.
En el texto también se subraya la selección específica de mujeres y niñas de etnias zaghawa y fur. «Son esclavas. Mátalas, destrúyelas, víralas», dijo un miembro de las RSF, según relatan las sobrevivientes.
La misión señala que la captura de El Fasher fue precedida por un cerco de 18 meses que debilitó sistemáticamente a la población a través de hambre, privación y confinamiento, condiciones diseñadas para propiciar su destrucción. Así, los habitantes llegaron a la ocasión del asalto en un estado físico de agotamiento extremo, desnutrición e incapacidad para escapar, lo que los dejó vulnerables ante la violencia brutal.
Llamado a la comunidad internacional
El reporte indica que el peligro de que ocurran nuevos actos de genocidio sigue siendo serio y persistente. «Con la expansión del conflicto hacia la región de Kordofán [en el centro de Sudán], se requiere de manera urgente la protección de los civiles, más que nunca», alertó Joy Ngozi Ezeilo, quien forma parte de la misión de la ONU.
«Las acciones sucedidas en El Fasher no solo son un incremento de violaciones anteriores y crímenes relacionados, sino que también son una expresión intensa de patrones alineados con la violencia de tipo genocida», explicó.
Dentro de este marco, Othman hizo un llamado a la comunidad internacional: «Cuando hay indicios de genocidio, la comunidad internacional tiene un deber más destacado de prevenir, proteger y garantizar que se haga justicia».
En 2023, estalló un conflicto civil en Sudán tras el colapso de la inestable coalición de gobierno entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido. La ONU calcula que este conflicto ha provocado ya más de 20,000 muertes y 14 millones de personas desplazadas, mientras que otras investigaciones independientes apuntan a que el número real de fallecidos podría llegar a 150,000.

