![]()
La Venecia del Caribe, una crítica social
Por. Liza Collado
En los últimos años cuando llega la temporada de lluvias Santo Domingo se convierte en un caos. El agua provoca grandes pérdidas materiales de viviendas y negocios; la desestabilización del comercio y el sistema productivo; problemas de salud colectiva, y lo peor, pérdidas humanas. Las calles se transforman en inmensos lagos por las cuales es imposible transitar, se improvisa (sin vocación turística) una pequeña Venecia, así de difícil se torna el panorama del Distrito Nacional, sus barrios y sectores periféricos.
En las redes sociales la población se expresó con la etiqueta #DavidLimpiaAlcantarilla evidenciando los residentes en zonas afectadas, que estos atribuyen la situación a la basura que tapa los filtrantes y al colapso del sistema pluvial. Esta problemática ocurre porque las escorrentías superficiales impermeables, como cemento y asfalto no logran percolar en los suelos naturales impidiendo que el agua acumulada acceda a un sistema eficiente de drenaje pluvial.
Las zonas céntricas del Distrito Nacional son las más afectadas por estas inundaciones, específicamente el Polígono Central, donde no se han creado nuevos espacios verdes, más bien han tendido a desaparecer o han sido transformados con más superficie permeable, y es precisamente este sector el que tiene menos cobertura de drenaje sanitario en la ciudad.
Según las estadísticas solo un 25% de la superficie del Distrito Nacional tienen cobertura de drenaje sanitario, si lo calculamos a la huella completa del Gran Santo Domingo esta cobertura se reduce a un 10%. Más del 75% del Gran Santo Domingo depende de sistemas rudimentarios de drenaje pluvial o sanitario, uno que lleva al subsuelo, al río o al mar los desechos, comprometiendo el futuro de acceso a agua potable subterránea, es por esto que vimos las playas de Guibia repletas de basura.
Si bien es cierto que el alcantarillado, el tratamiento de aguas residuales y el acceso al agua potable es una competencia compartida de las alcaldías con el gobierno central, según la ley 176-07, no debe ser esto una excusa para que la autoridad competente no ejerza con responsabilidad las funciones para las que fue designado.
Indudablemente la ciudadanía está en el deber de disponer adecuadamente de sus desechos sólidos, sin embargo, es responsabilidad del estado y en este caso de la alcaldía del distrito, que vivamos en una ciudad sin contenedores, con una cobertura de zafacones nula y sin relleno sanitario, porque viviendo esta realidad no se les puede exigir a los ciudadanos que sean responsables con sus desechos si no tienen dónde disponerlos.
La formación a través a de la publicidad televisiva o radial es importante, pero solo es un componente en colaboración a todo el plan estratégico que debe solucionar los grandes problemas del Distrito Nacional. Hemos escuchado en varias ocasiones al propio Alcalde referir que el ayuntamiento que gestiona es el que más fondos recibe por concepto de la subvención estatal que contempla la ley, por arbitrios y uso de suelos, evidentemente, no es una limitante los recursos.
El emprendedor es consciente de su gran desafío, pues desde que la ciudadanía reclamó en las redes, lo vimos en diversos medios salir a las calles en operativos con camiones subsionadores de agua y brigadas de más de 500 empleados, entonces nos preguntamos, ¿por qué hay que esperar que la ciudad colapse?
