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Diversos gremios de choferes y conductores expresaron su indignación este viernes ante la decisión del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) de congelar los precios de los hidrocarburos para la semana del 29 de agosto al 4 de septiembre. La medida del Gobierno generó sorpresa y descontento en la población, la cual esperaba rebajas directas al consumidor dado que el barril de petróleo WTI ronda los 83 dólares.
Los ciudadanos denunciaron que mantener fijos estos costos frena el alivio económico familiar y dispara los precios de la canasta básica, afectando fuertemente el presupuesto de los hogares. El malestar se agrava tras recordar que los carburantes venían acumulando incrementos de precio consecutivos durante las últimas dos semanas, situando el margen operativo de los conductores en un nivel crítico.
La población exige que los ajustes internacionales a la baja se trasladen de forma transparente a las estaciones de servicio locales de manera inmediata. Mientras las autoridades justifican la medida para mantener la estabilidad del mercado, la ciudadanía demanda revisiones urgentes en las tarifas que eviten una mayor presión sobre la economía de los consumidores.

