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Máxima alerta en Washington: El Servicio Secreto abate a un hombre armado tras un tiroteo en un puesto de control de la Casa Blanca
Un violento intercambio de disparos ha sacudido el corazón político de los Estados Unidos. Un hombre fuertemente armado fue abatido por agentes del Servicio Secreto tras abrir fuego a quemarropa contra un puesto de control de seguridad a las afueras del complejo de la Casa Blanca, desatando el pánico en la zona, provocando el cierre preventivo inmediato de la sede presidencial y dejando a un transeúnte herido en estado crítico.
El incidente se registró minutos después de las 6:00 p.m. (hora local) en la intersección de la Calle 17 y la Avenida Pennsylvania, un punto neurálgico de acceso peatonal y de control de seguridad. Según el informe oficial provisto por Anthony Guglielmi, jefe de comunicaciones del Servicio Secreto, el sospechoso —identificado posteriormente por fuentes policiales como Nasire Best, de 21 años— se aproximó a la garita de vigilancia, extrajo un arma de fuego de su mochila y comenzó a disparar de forma indiscriminada contra los uniformados, obligando a los agentes federales a responder la agresión de inmediato.
Detalles del enfrentamiento y medidas de emergencia
La balacera, que según testigos y corresponsales de prensa de cadenas como ABC y CBS incluyó la detonación de entre 15 y 30 disparos, activó las alarmas de máxima prioridad en el perímetro de seguridad:
Evacuación de la prensa y confinamiento: Los equipos de reporteros y camarógrafos que realizaban transmisiones en vivo desde el Jardín Norte (North Lawn) fueron evacuados de emergencia y escoltados en carrera por el Servicio Secreto hacia el interior de la sala de prensa para su protección.
Víctimas del fuego cruzado: Mientras que ningún agente del orden resultó herido en la refriega, un civil que transitaba por el área fue alcanzado por los impactos de bala. El transeúnte fue trasladado de urgencia a un hospital local en condición crítica, mientras los peritos investigan si los proyectiles que lo hirieron provinieron del atacante o de la respuesta policial.
Estado del mandatario: El Servicio Secreto confirmó que el presidente Donald Trump se encontraba dentro del edificio en el momento del atentado, sosteniendo reuniones sobre política exterior, y no sufrió ningún tipo de percance. El propio mandatario emitió un mensaje de agradecimiento a los cuerpos de seguridad por su rápida y profesional intervención.
Perfil del atacante: Historial psiquiátrico y amenazas previas
Las investigaciones preliminares conjuntas entre el Servicio Secreto y el FBI —cuyo director, Kash Patel, confirmó el despliegue inmediato de agentes en la escena— revelaron que el atacante era un viejo conocido para las agencias de seguridad y contaba con un amplio historial de inestabilidad mental.
| Antecedente de Nasire Best (2025-2026) | Detalles del Incidente Registrado | Acción Legal Ejecutada |
| Junio de 2025 | Bloqueó deliberadamente el acceso de vehículos oficiales a la Casa Blanca afirmando ser «Jesucristo». | Internamiento psiquiátrico involuntario. |
| Julio de 2025 | Ignoró las señales de advertencia e invadió zonas restringidas buscando ser arrestado. | Emisión de una orden de alejamiento (Stay-Away Order). |
| Mayo de 2026 | Publicaciones en redes sociales donde aseguraba ser el «Hijo de Dios» e incluía amenazas explícitas contra el presidente. | Caso abierto bajo monitoreo federal por orden de captura vigente. |
Aumento de la tensión en la capital estadounidense: Este tiroteo marca el tercer incidente con armas de fuego en las inmediaciones del presidente estadounidense en menos de un mes, tras el intento de magnicidio frustrado el pasado 25 de abril durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca y un segundo altercado cerca del Monumento a Washington el 4 de mayo. La repetición de estas brechas de seguridad ha encendido un agrio debate en el Congreso sobre la efectividad de los anillos de protección y la proliferación de amenazas perpetradas por individuos con severos trastornos emocionales en los espacios públicos del distrito federal.
Mientras la Policía Metropolitana de DC mantiene acordonadas e intransitables las calles adyacentes a la escena del crimen y los recolectores de evidencia del FBI fijan docenas de marcadores de balística sobre la acera, la capital estadounidense asimila con extrema preocupación este nuevo desafío a la seguridad nacional, obligando a las agencias de inteligencia a revisar de forma exhaustiva los protocolos de alerta temprana sobre perfiles considerados de alto riesgo para el complejo presidencial.

