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Ofensiva comercial: La administración Trump prepara un plan alternativo si la Corte Suprema frena los aranceles
Ante la posibilidad de que la Corte Suprema emita un fallo desfavorable sobre la legalidad de los aranceles impuestos bajo argumentos de seguridad nacional, el equipo de Donald Trump ya ha diseñado una ruta secundaria. El objetivo es garantizar que las tarifas impuestas a socios comerciales, especialmente en el contexto de la disputa por Groenlandia y las tensiones con la Unión Europea, permanezcan vigentes.
Los detalles de la estrategia de contingencia:
Uso de poderes ejecutivos alternos: El plan contempla recurrir a leyes de emergencia económica menos convencionales que otorgan al presidente una autoridad amplia sobre el comercio exterior en tiempos de «amenaza inusual». Esto permitiría esquivar las restricciones específicas que la Corte podría imponer sobre las secciones legales utilizadas actualmente.
Aranceles basados en reciprocidad: Si los aranceles por «seguridad nacional» son bloqueados, la administración se prepara para aplicar una política de reciprocidad pura: imponer a cada país exactamente el mismo nivel de impuestos que ellos aplican a los productos estadounidenses, lo que afectaría masivamente a sectores como el automotriz y el agrícola en Europa.
Presión a través de licencias y regulaciones: El «Plan B» también incluye endurecer los requisitos de licencias de importación y estándares técnicos para productos provenientes de naciones que se resistan a las negociaciones territoriales o comerciales de Washington, creando barreras no arancelarias igual de efectivas.
Mensaje a los mercados: La filtración de este plan busca enviar una señal de que la política proteccionista no retrocederá. La administración sostiene que los aranceles son su principal herramienta de negociación para lograr acuerdos que favorezcan a la industria nacional y aseguren activos estratégicos en el Ártico.

