Plagios

José Báez Guerrero

Conozco un caballero que ha resultado ser como los santos ligeros que brincan solos del altar del respeto con cualquier brisita ética sin necesidad de remeneo lilisiano.

Viene a ser que me deslumbraba verlo discurriendo sobre Locke, las doctrinas católicas, las ideas políticas, el sindicalismo, la seguridad social e innumerables temas interesantes.

Por momentos me recordaba a lumbreras que tuve oportunidad de tratar, como P. R. Thompson o Marcio Veloz Maggiolo o mi tío-abuelo el padre Pin Báez. Hasta que hace unos días, picado por curiosidad ante la prolija producción intelectual de este prodigio, acudí a Google para leer más sobre uno de sus temas.

¡Qué desilusión! Palabra por palabra, sin atribución ni comillas ni notas al pie, este portento había copiado o calcado muchas de sus supuestas ideas propias. ¿Qué afán por parecer lo que no se es puede mover a alguien a este descarado robo de la propiedad intelectual ajena? Una revisión me comprobó el triste descubrimiento.

Ser impune copiador compulsivo de textos ajenos, ¡qué desgraciado legado para periodistas y escritores!

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