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REINO UNIDO: El príncipe Andrés abandona la comisaría tras 48 horas de detención
Este 19 de febrero de 2026, el príncipe Andrés, duque de York, fue puesto en libertad tras permanecer detenido desde el pasado martes en una comisaría de Londres. Su liberación marca un punto de alta tensión en el proceso judicial que enfrenta por presuntos delitos relacionados con el caso que lo vincula a la red de Jeffrey Epstein.
Los detalles clave tras su salida son:
Liberación tras el Plazo Legal: El duque abandonó las dependencias policiales después de que se cumpliera el plazo máximo de detención preventiva sin que la fiscalía presentara cargos inmediatos que requirieran mantenerlo bajo custodia. No obstante, fuentes judiciales aclaran que esto no significa que haya sido exonerado.
Condiciones de Libertad: Aunque se le ha permitido retirarse, se informa que se le han impuesto medidas cautelares, que podrían incluir la retención de sus documentos de viaje y la obligación de permanecer localizable para futuros interrogatorios o comparecencias judiciales.
Reacción de Buckingham: La Casa Real ha mantenido un silencio sepulcral desde su detención. Expertos en la monarquía señalan que este incidente ha profundizado el distanciamiento oficial del Rey con su hermano, reforzando la política de «tolerancia cero» ante escándalos legales que afecten la imagen de la corona.
Contexto del Interrogatorio: Durante su estancia en la comisaría, el príncipe fue sometido a varias sesiones de interrogatorio sobre nuevas evidencias presentadas por la defensa de las víctimas. Su equipo legal sostiene que el duque ha cooperado plenamente y que las acusaciones carecen de fundamento sólido.
Expectación Mediática: La salida del príncipe fue captada por una multitud de medios internacionales apostados fuera de la comisaría. Se le vio salir en un vehículo con cristales tintados sin ofrecer declaraciones, mientras pequeños grupos de manifestantes exigían justicia frente al edificio.
Este episodio representa uno de los momentos más oscuros para la familia real británica en 2026, manteniendo el futuro legal y social del príncipe Andrés en una incertidumbre absoluta.

