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República Dominicana evoluciona de ser un trayecto para el tráfico de drogas a convertirse en un guardián contra las sustancias ilegales.
Santo Domingo. – La República Dominicana ha evolucionado de ser el núcleo de las organizaciones de tráfico de drogas en el Caribe a convertirse en el líder en la lucha contra los narcóticos en la región, según un extenso artículo del reconocido diario estadounidense Miami Herald.
Se señala que, durante muchos años, la República Dominicana tuvo una imagen que nunca deseó y que le resultó difícil de cambiar.
«Situado entre la zona de producción de drogas en Sudamérica y los mercados consumidores de Estados Unidos y Europa, el país estaba en una ruta global de narcóticos. Durante mucho tiempo, la geografía fue un destino, y ese destino era implacable. Los vuelos con estupefacientes llegaban a pistas clandestinas. Las lanchas rápidas cruzaban el Canal de la Mona como sombras.
La cocaína se guardaba en contenedores que salían desde los puertos dominicanos. Las organizaciones de narcotráfico, amparadas en la corrupción y la interferencia política, operaban con una sorprendente facilidad.
Así, la República Dominicana se consolidó como una nación de paso, un centro para el lavado de dinero y un refugio seguro», señala el artículo. Especifica que «era un sitio donde los casos iban a morir», como manifestó en alguna ocasión un exagente de las fuerzas del orden estadounidenses. Sin embargo, de manera inesperada, la situación dio un giro. Desde 2020, la República Dominicana inició una de las campañas de reforma antidrogas más ambiciosas de la región.
El artículo menciona que en cinco años, las autoridades triplicaron las incautaciones de drogas, desmantelaron redes que antes se creían intocables, mejoraron los sistemas legales y de supervisión, y reconstruyeron la confianza con sus homólogos de Estados Unidos y Europa. La cooperación, que antes era cautelosa e incluso sospechosa, se volvió más fluida y estratégica.
“Un cambio de 180 grados”, afirmó un exfuncionario del Departamento de Estado de EE. UU. al Miami Herald.
«Pasamos de un vínculo de desconfianza a uno de colaboración». Los funcionarios dominicanos y estadounidenses que fueron entrevistados para este artículo presentan el cambio como una verdadera transformación: una nación que históricamente había sido vulnerable se reposiciona como un referente regional en interdicción, rendición de cuentas y fortaleza institucional.

