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Si hasta hace cosa de aproximadamente un año, Michael O’Leary, consejero delegado de Ryanair, ponía en duda la capacidad de Boeing para cumplir los compromisos adquiridos relativos a la entrega de aviones, ahora se muestra ahora convencido de su capacidad para lograrlo.
O’Leary prevé así en recibir las 15 primeras unidades de un pedido de 300 737Max-10 en la primavera de 2027, confiando en que “Boeing cumpla”. Si todo marcha según lo previsto, las entregas se alargarían hasta 2034, año en el que debería finalizar el proceso, siempre y cuando no surjan imprevistos. El fabricante espera conseguir la certificación del nuevo modelo en el verano de 2026.
Según detalla el máximo responsable de la compañía, el grupo cerró el año con una flota total de 643 aviones, lo que supone un salto nada desdeñable dados los problemas en la cadena de suministro que siguen padeciendo los fabricantes, a los que se añaden las dificultades añadidas de Boeing. Justamente un año antes poseía 609 unidades. Es decir, ha crecido en 34 aviones a lo largo de 2025.
A nivel general, O’Leary prevé que la capacidad de las aerolíneas europeas en el corto y medio radio “se mantendrá limitada al menos hasta 2030, ya que los dos grandes fabricantes siguen muy retrasados en las entregas de aviones”, a lo que se une “las demoras en la reparación de motores Pratt & Whitney”.
El directivo predice que la consolidación de las compañías aéreas de la Unión Europea “se acelerará” y que “las no rentables retirarán capacidad de mercados donde no pueden competir con Ryanair”. “Creemos que las limitaciones de capacidad del sector, junto con nuestra creciente ventaja en costes, un sólido balance general, la cartera de pedidos de aviones y una resiliencia operativa líder en el sector, facilitarán el crecimiento rentable de Ryanair hasta alcanzar los 300 millones de pasajeros anuales para el año fiscal 2034”, concluye.

