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TENSIÓN COMERCIAL: Merz lidera una respuesta europea unificada ante los aranceles de Trump
En un movimiento clave para la economía del continente, el canciller alemán Friedrich Merz ha anunciado este 22 de febrero de 2026 que presentará una postura europea firme y conjunta frente a las recientes amenazas arancelarias impuestas por la administración de Donald Trump.
Los puntos fundamentales de esta estrategia diplomática y comercial son:
Bloque Europeo Unido: Merz busca evitar que los países europeos negocien de forma individual con Washington. Su objetivo es que la Unión Europea actúe como un solo bloque comercial para maximizar su poder de negociación y evitar que las exportaciones europeas, especialmente las automotrices y tecnológicas, se vean gravemente perjudicadas.
Respuesta Proporcional: El canciller ha sugerido que Europa está preparada para aplicar medidas recíprocas si no se llega a un acuerdo. Sin embargo, su prioridad es el diálogo para evitar una guerra comercial abierta que podría desestabilizar la economía global y elevar los costos para los consumidores en ambos lados del Atlántico.
Defensa de la Industria Alemana: Como líder de la mayor economía de Europa, Merz tiene especial interés en proteger el sector manufacturero alemán, que es altamente dependiente de las exportaciones a Estados Unidos. Considera que una postura fragmentada solo debilitaría la posición de competitividad de la región.
La «Línea Roja» de Trump: El gobierno de Trump ha mantenido una política de aranceles bajo la premisa de proteger la industria nacional estadounidense y reducir el déficit comercial. Merz planea presentar datos que demuestren que estas medidas no solo dañan a Europa, sino que también interrumpen las cadenas de suministro globales de las que dependen las empresas de EE. UU.
Coordinación con Bruselas: Merz está trabajando estrechamente con la Comisión Europea para redactar un documento marco que sirva de base para las próximas reuniones de alto nivel con los negociadores estadounidenses.
Esta iniciativa de Merz se percibe como una prueba de fuego para su liderazgo en Europa, intentando consolidar la soberanía económica del bloque en un 2026 marcado por el retorno del proteccionismo en Estados Unidos.

