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VERDAD INCÓMODA
“¡Pégamela, pero no me dejes!” sabiéndose a qué alude, y de dónde viene, es común denominador de aquellos que niegan saber que saben; los resistentes a ver las cosas como son; manipuladores de sus pensamientos para evasión de sus responsabilidades, para quienes su fin será compartir la suerte de Sísifo: condenado por los dioses a subir la enorme roca hasta la cima, dejarla rodar y volverla a subir durante la eternidad. Esa parece ser la suerte para muchos dominicanos al no querer aprender ante la actual situación de pandemia
La misma nos exige aceptación, obediencia y disciplina; razón no excluyente de la fe, esto para referirme al tumulto congregado en Puerto Plata, auspiciado por su alcalde y demás autoridades; porque si la fe era celebrar una providencia Divina que ha venido en nuestro auxilio, tomando como símbolo “al peregrino”, bien pudo haber sido televisado y visto desde la seguridad del hogar, pero no, teníamos que ir en desafío, resistiendo un mal que mejor nos llama a reflexionar; porque es más fácil y cómodo; porque “somos buenos” y Dios tiene que oírnos y obligado exonerarnos de lo que está vivenciando el mundo entero…”¡Ay, tan lindos!” o porque lo dijo alguien que aún no sabemos si está bien del “coco”, pretendiéndose colectivamente ser la meca de los milagros sustituyendo a Higüey.
En casos así, prefiero equivocarme, porque tener la razón nada bueno augura, pero el acto del domingo es un revés al sacrificio económico y las tantas privaciones que estamos teniendo, sin contar los tantos enfermos y fallecidos, donde empieza a ser cuestionable permanecer encerrados y políticas de sacrificio económico, que solo asegura al final dejarnos con “los dos clavos metio”. Y como estamos siendo diligentes para un próximo brote, esperamos se acumulen buenas experiencias de éste, porque “aquellos que no pueden aprender de su pasado, están condenados a repetirlo”.
Lic. Hanoi Vargas
Psicólogo Clínico

