5 certezas sobre Ómicron respondidas por expertos: detección, tercera dosis y refuerzos en menores de 11 años

La variante Ómicron aún genera inquietudes en la comunidad científica internacional. Sin embargo, existen algunas certezas. Ya sea su detección mediante pruebas diagnósticas, la importancia de un refuerzo, su capacidad de transmisión, síntomas característicos y la aplicación de un booster para los menores de 11 años fueron algunos de los aspectos que aclararon Gustavo Lopardo (MN 74.429), ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, y Pablo Bonvehí (M.N. 62.648), jefe de infectología del CEMIC y miembro de la Comisión nacional de Inmunizaciones (CoNaIn).

A casi dos años de que se detectara el primer caso de coronavirus en la Argentina, las precisiones por parte de los expertos se realizaron durante un webinar realizado por la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) bajo el título: “A dos años de la pandemia: novedades sobre tratamiento, vacunas y prevención”.

1. Ómicron se posición como la segunda enfermedad más transmisible

En noviembre de 2021, Ómicron fue detectada por primera vez en Sudáfrica. Desde ese momento, esta variante comenzó a ganar terreno en todo el planeta hasta posicionarse como la variante predominante del COVID-19. En recientes estudios, según explicó Lopardo, se posicionó a esta mutación como la segunda enfermedad más transmisible de la historia, solo superada por el sarampión.

“Tiene un tiempo de duplicación de dos a tres días, con lo cual tiene un rápido ascenso y diseminación”, señaló el infectólogo. Según explicó, esta característica se evidencia en los gráficos que muestran cuán rápido ascienden los contagios una vez que logra convertirse en predominante.

«Hoy es la segunda enfermedad más transmisible, luego del sarampión, gracias a las alteraciones y mutaciones que presenta», afirmó Gustavo Lopardo
Eduardo Parra – Europa Press

«Hoy es la segunda enfermedad más transmisible, luego del sarampión, gracias a las alteraciones y mutaciones que presenta», afirmó Gustavo Lopardo Eduardo Parra – Europa Press
“Hoy es la segunda enfermedad más transmisible, luego del sarampión, gracias a las alteraciones y mutaciones que presenta. Hay más de 50 y casi dos tercios estás ubicados en la proteína S (Spike)”. “Creemos que las nuevas olas de contagio no estarán regidas por la estacionalidad, sino por la aparición de nuevas variantes”, señaló.

2. Detección de Ómicron por test de antígenos y PCR

Con la aparición de la subvariante BA.2, denominada como “la Ómicron sigilosa”, las pruebas de detección del virus se pusieron bajo la lupa por las variaciones que presenta esta mutación en la proteína S. Sin embargo, Lopardo aclaró que tanto los test de antígenos como los PCR aún puede detectar a esta versión del SARS- CoV-2.

“Hay dos linajes de Ómicron, el más frecuente es el BA.1, el menos es el BA.2, siendo que este último se muestra como más transmisible”, explicó el experto. En ese sentido, aclaró que pese a estas variaciones que la convierten en más transmisible, el aumento de los contagios no cuenta con una correlación en pacientes internados o fallecidos. “Hoy, en la Argentina, Ómicron desplazó a Delta y Gamma”, afirmó.

Mientras que al hablar sobre su detección mediante pruebas diagnósticas, Lopardo señaló: “Los métodos de diagnóstico de infección viral siguen funcionando. No habría motivos de cambio, aunque en los vacunados puede haber una menor sensibilidad, aún se detecta”.

«Los síntomas de Ómicron que estamos viendo son mucho dolor de garganta, congestión nasal y dolores musculares. De estos últimos, el característico se centra en la baja espalda», enumeró Lopardo. (Foto:Captura)

«Los síntomas de Ómicron que estamos viendo son mucho dolor de garganta, congestión nasal y dolores musculares. De estos últimos, el característico se centra en la baja espalda», enumeró Lopardo. (Foto:Captura)
3. Los síntomas característicos de Ómicron

Desde que el SARS-CoV-2 se convirtió en pandemia, la constante aparición de variantes fue modificando los síntomas que manifestaban los infectados. Ahora, con la presencia de Ómicron, cambiaron nuevamente. Según explicó Lopardo, este virus prefiere las vías superiores, es decir la nariz y la garganta. Siendo que las “versiones” anteriores tenían predilección por los pulmones.

“Los síntomas de Ómicron que estamos viendo son mucho dolor de garganta, congestión nasal y dolores musculares. De estos últimos, el característico se centra en la baja espalda. Ahora es menos frecuente la pérdida de gusto y olfato características de las variantes anteriores”, enumeró el expresidente de la SADI. De todos modos, aclaró que en cuanto a la severidad, “no existen modelos animales que nos permitan saber como se comporta cada una de las variantes”, aunque aclaró que las vacunas aprobadas hasta el momento “previenen la muerte y la forma severa de la infección”.

4. La importancia de la tercera dosis

Existe una gran evidencia de la importancia de aplicar un refuerzos para una mayor y mejor protección frente a la variante Ómicron. Es por ese motivo que Bonvehí destacó la importancia de la aplicación de una tercera dosis, para la población general, como una cuarta para los inmunocomprometidos o aquellos mayores de 50 años que fueron inmunizados con vacunas con virus inactivados o atenuados; como es el caso de Sinopharm.

“En la Argentina, las dosis de refuerzo se aprobaron para mayores de 18 años, en noviembre, a los 6 meses. Luego, en enero, de acortó a 4 meses. Y a finales de febrero se impulsó aplicar un booster, también a los 4 meses, a los adolescentes”, afirmó Bonvehí.

Asimismo, explicó que en los chicos de entre 12 y 17 años se administra una inmunización de ARN mensajero (Pfizer o Moderna), mientras que en los adultos estas vacunas son tanto de ARNm como de Vector Viral no replicativo (Sputnik V, AstraZeneca o Cansino).

“A medida que se vacunaron a los adultos, el SARS-CoV-2 se fue desplazando a los adolescentes y los niños, siendo que los chicos con comorbilidades podían enfrentar complicaciones”, afirmó Bonvehí. EFE/Carlos Ortega

“A medida que se vacunaron a los adultos, el SARS-CoV-2 se fue desplazando a los adolescentes y los niños, siendo que los chicos con comorbilidades podían enfrentar complicaciones”, afirmó Bonvehí. EFE/Carlos Ortega
5. Dosis de refuerzo en menores de 11 años

La aplicación del refuerzo se ha convertido en una necesidad para enfrentar a Ómicron. Con su aplicación en mayores de 18 años, los menores de 17 debieron enfrentar las nuevas olas de contagios posicionándose como población sensible, según señaló Bonvehí.

“A medida que se vacunaron a los adultos, el SARS-CoV-2 se fue desplazando a los adolescentes y los niños, siendo que los chicos con comorbilidades podían enfrentar complicaciones”, dijo el experto. Quien aclaró, además, que los pequeños inmunocomprometidos deben recibir, como parte del esquema primario de vacunación, una tercera dosis.

Sin embargo, en lo que se refiere a la administración del refuerzo aclaró que en los menores de 11 años aún no se encuentra aprobada. “En la población pediátrica aún no se estableció la necesidad de un refuerzo”, dijo Bonvehí. Al tiempo que Lopardo completó que en este grupo etario “la efectividad de un booster frente a Ómicron” aún se está analizando, ya que no se elevaría el dosaje, sino que “es posible que se necesiten más dosis”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.