¿A Quién le Duele?

He dada la ocasión. En República dominicana, vemos como los sujetos encargados de organizar unas elecciones libres y transparentes no realizan una función creíble, digo esto, porque en cada proceso electoral es todo un hermetismo con el grado de confianza que deben tener la ciudadanía a la hora de contar los votos, sobre todos, los partidos políticos que siempre están con los ojos abiertos por si les hacen fraude en los recintos electorales, y en especial la forma en que la Junta Central Electoral (JCE) y las Juntas Municipales (JM) dan los resultados finales.

Vemos como en el proceso pasado se utilizaron unos equipos (los Scanner) no dieron el resultado que se esperaba, aunque al Estado esos aparatos les costaron unos US$ 26 millones de dólares, según ellos, porque se dice según investigaciones que costaron unos casi US$ 40 mil pesos americanos, en consecuencia, esto fueron considerado una vergüenza Nacional. Evidentemente, casi ninguno dio lo que se esperaba de ellos, pero peor aún, las autoridades pasada de la Junta Central Electoral garantizaban que esos equipos serían utilizados para las elecciones de 2020, y todo el mundo sabe que están arrumbado en un almacén de la capital pagando una cantidad de dólares, nada más y nada menos que, US$ 25 mil cañones como dicen en buen dominicano.

Ciertamente hay otra propuesta de equipo a utilizar para las elecciones de 2020, en este caso el (Sistema de Votos Automatizados), sin embargo, porque no toman una decisión con lo que ya no sirve, o es que a nosotros nos sobra el dinero, en razón, porque esos pagos salen de las costillas de nosotros, que barbaridad.

 Si la actitud de la Junta Central Electoral de seguir pagando un alquiler innecesario, que no sale de las costillas de ellos sino de nosotros, por la razón, en que son los que administran los recursos que les asigna el Estado y los que ellos recaudan, es decir, de unos equipos que ya no serán utilizados en ningún otro proceso electoral, creo que la sociedad representada por las diferentes organizaciones reconocidas en el país, deben hacer un llamado para que tomen carta en el asunto, aunque, sin embargo, algunos se hacen de la vista gorda porque son cómplices de dicha atrocidad que no beneficia en nada la economía  nacional. Y, sobre todo, a los dominicanos. 

 Ángel Ramírez

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