ACUSADOS DE VIOLACIÓN SEXUAL

ACUSADOS DE VIOLACIÓN SEXUAL

Los dominicanos, han sido testigos de cómo hombres que ocupan puestos importante en la administración pública,   son acusados de violación y acoso sexual, entre los casos más recientes se pueden mencionar a Lenin Quezada Fernández, ex alcalde de Licey al Medio,  el   ingeniero Leonardo Faña, director del Instituto Agrario Dominicano (IAD)  Mauricio Francisco Osoria Castillo,  fiscalizador de Santiago, quien es acusado de embarazar a una menor y el director regional de Aduanas con asiento en Santiago, Antonio Gómez Díaz, éste último acusado de violación sexual por una mujer y de acoso por otra.

Todos están siendo investigados por la fiscalía, y han sido suspendido de sus funciones, para ser puesto a disposición de la justicia, y así enfrenten las acusaciones de la que están siendo objeto.

En el caso del ingeniero Faña, la mujer que lo acusaba retiró la querella, la comunidad en Santiago se ha manifestado a favor de Antonio Gómez Diaz, aseguran que él es un hombre incapaz de cometer un delito y menos de esta magnitud, lo cierto es que la fiscalía tiene la obligación de realizar una investigación en la cual se pueda determinar la verdad de los hechos que se imputan.

Las querellantes, buscan que se haga justicia, a los que ellas han identificado como sus verdugos, sin embargo, la investigación de la fiscalía tiene que ser amparada en lo que le dictan las leyes, y sin la presión mediática de las redes sociales, no se debe castigar a quienes son inocentes, estos imputados ya han sido castigados sin que se dicte sentencia, pues una suspensión y desvinculación de sus cargos ya es una condena.

Hay casos en los cuales los hombres son acusados injustamente, las supuestas víctimas actúan por despecho, en virtud de que sus supuestos violadores rechazan cualquier relación de indoles sentimentales con ellas, también los acusan con la pretensión de luego negociar y así recibir cuantiosas sumas de dinero, esto se evidencia en las mayorías de los casos ellas retirando las querellas.

No estoy diciendo que en las acusaciones de los funcionarios a los que hago referencia anteriormente ocurra esto, pero una manera de actuar con justicia, es apegarse a las leyes y actuar con equidad, que las partes sean escuchadas en igualdad de condiciones.

 Con la justicia dominicana, gran parte del pueblo tiene la impresión que las mujeres tienen potestad sobre los hombres, con relación a casos de violación o agresión de cualquier índole, pues muchas son las ocasiones en que los hombres han denunciado violencia, maltrato y hasta han sido golpeados por sus mujeres y no se les ha hecho caso. Por el contrario, si es una mujer que denuncia, con diligencia los acusados son detenidos y publicados de inmediato en todos los medios y redes sociales.   

El delito de violación sexual es grabe, de eso no cabe duda, y hay que aplicarles el castigo que establecen las leyes a quienes lo cometan, según  el Código Penal Dominicano las posibles sanciones a la que se enfrentan los que resurtan culpables de violación sexual son las siguientes: pena de diez a quince años de Reclusión Mayor y multa de cien mil a doscientos mil pesos, cuando la violación es cometida a persona vulnerable, en estado de gravidez o de incapacidad física o mental, será castigado con pena de diez a veinte años y  multa de cien a doscientos mil pesos.

Cuando se trata de acoso sexual definido como toda orden, amenaza, constreñimiento u ofrecimiento destinado a obtener favores de naturaleza sexual, realizado por una persona que abusa de su autoridad que le confieren sus funciones. Se castiga con pena de un año de prisión y multa de cinco mil a diez mil pesos.

Según establece el Código Laboral de la Republica Dominicana, en su artículo 96 y siguientes el acoso sexual, la violación o agresión sexual da lugar a dimisión, y el trabajador que dimite tiene derecho a recibir la proporción del preaviso y de cesantía, si dicha dimisión es justificada.

Hay que concluir diciendo, que ningún delito debe quedar impune, que quienes resurtan culpables de cometerlo tienen que ser castigados y en el caso de la violación sexual tratarlos psicológicamente, para ver si estas personas se pueden regenerar, el abuso de violación sexual o acoso sexual no debe ser callado es necesario que quienes son víctimas lo denuncien. Pero no se puede jugar con esto y hacer denuncias falsas ya que dichas denuncias hacen daño a quienes son acusados injustamente, las mujeres u hombres que hacen tal cosa deben ser sancionados, pues acusar injustamente a alguien se constituye en un delito.

Lizardo Paniagua Vilaseca. M.A. 

El autor es abogado y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.

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