Agua

Agua

Conforme al Artículo 15 de la Constitución, “el agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. El consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso. El Estado promoverá la elaboración e implementación de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la Nación.”

Hace unas semanas, la noticia de que el agua había entrado a cotizar en los mercados de futuros de Wall Street, corrió como la pólvora, pues entraba como una mercancía más. Los financieros del mundo comenzaron a comparar el agua con el petróleo o el oro, como cualquier otra mercancía, lo que significaba en apariencia que debía ser gestionada bajo la ley y la lógica del mercado. Nada más lejos de la realidad.

El agua es clave para la salud pública. El bienestar social que nos brindan los servicios públicos de agua y saneamiento es indiscutible.

Es vital para sectores económicos vulnerables que son de interés general, particularmente en la agricultura. Pero, además, resulta determinante para la sostenibilidad de ríos, humedales, lagos y acuíferos.

Además, el agua es más necesaria que nunca para vertebrar territorios y garantizar estrategias de adaptación al cambio climático en curso. Valores todos ellos, entre otros, que la lógica de mercado no reconoce, razón por la cual el mercado no es la herramienta adecuada para gestionarlos, y menos desde espacios financieros tan propensos a estrategias especulativas.

Es importante significar el contenido del párrafo del Artículo 15 de la Constitución: “Las cuencas altas de los ríos y las zonas de biodiversidad endémica, nativa y migratoria, son objeto de protección especial por parte de los poderes públicos para garantizar su gestión y preservación como bienes fundamentales de la Nación.

Los ríos, lagos, lagunas, playas y costas nacionales pertenecen al dominio público y son de libre acceso, observándose siempre el respeto al derecho de propiedad privada….”

Si bien la noticia que llegó desde Wall Street no es sobre el agua en sí misma, sino sobre los derechos de uso, que es lo que se negocia en el índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O), lo importante es que su difusión ha colocado en el epicentro el recurso del agua.

En nuestro caso es evidente que, por mandato constitucional y legal, el agua, como bien común público, ni se compra ni se vende. No obstante, su gestión pública debe ser hecha con responsabilidad, transparencia y cuidado.

Al adaptarnos paulatinamente a los efectos que el cambio climático puede ocasionar sobre el agua, protejemos la salud y salvamos vidas. Por tanto, nuestro desafío y deber es que, como país, podamos preservar y mejorar el recurso agua. Continuaré en otra entrega.

Por: Orlando Jorge Mera

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