Almagro tilda de «infamia» las acusaciones sobre el golpe de Estado en Bolivia (y un breve repaso de cuál fue su papel y el de la OEA)

Almagro tilda de «infamia» las acusaciones sobre el golpe de Estado en Bolivia (y un breve repaso de cuál fue su papel y el de la OEA)

El secretario general dijo que la organización siempre defendió «la validez del mandato constitucional del presidente Evo Morales».

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, calificó de «infamia» las acusaciones sobre su presunto apoyo al golpe de Estado registrado en Bolivia en noviembre de 2019 contra el entonces presidente Evo Morales.

«Cuando vienen acusaciones con ese nivel de infamia, estoy dispuesto a defenderme con la verdad y la responsabilidad internacional que tengo y la que tuve para actuar en esos casos y no acepto las mentiras de nadie y es inadmisible», dijo Almagro el martes, en una rueda de prensa tras la presentación del libro ‘Luis Almagro no pide perdón’, de los periodistas Marcelo Ferreira y Martín Nantalevich.

El titular de la OEA, además, manifestó que no reconoció la constitucionalidad del gobierno de facto de Jeanine Áñez, que se instaló tras el golpe de Estado. En este sentido, hizo referencia a un tuit publicado el 15 de noviembre de 2019, en el que, según él, no se reconoce la constitucionalidad, pero sí acepta que «estaba hablando con el gobierno transitorio».

«Reconozco que estaba hablando con el gobierno transitorio y que tenían que haber elecciones lo más pronto posible. Es lo único. No reconozco ni siquiera la constitucionalidad», manifestó el secretario general, e indicó que a Áñez la habrían reconocido primero dirigentes bolivianos, como el actual mandatario Luis Arce y su actual portavoz, Jorge Richter.

Concretamente, ese tuit de Almagro del 15 de noviembre de 2019, que acompañó con una foto de la exmandataria de facto, dice: «Conversé con Jeanine Áñez, presidenta de Gobierno provisional de Bolivia. Transmití apoyo de (la) Secretaría General de la OEA para próximo proceso electoral. Acordamos envío de Misión de OEA en Bolivia para cooperación electoral previa a elecciones y reiteramos llamado a pacificación del país».

En su alocución este martes, Almagro, además, afirmó que la OEA fue la única que defendió «la validez del mandato constitucional del presidente Evo Morales».

La respuesta de Morales

«Luego de admitir las masacres, Almagro confiesa que no reconoció la constitucionalidad del gobierno de facto de Jeanine Áñez que él promovió», escribió Morales en su cuenta en Twitter luego de las declaraciones del titular de la OEA.

Así, indicó que la organización «necesita un secretario general y no un agente golpista imperialista», y abogó porque no haya «nunca más golpes en Bolivia ni en Latinoamérica.

Sobre las masacres que admitió Almagro, a las que se refiere Morales en su escrito, son las matanzas registradas en Sacaba y Senkata luego del golpe de Estado. En julio pasado, el titular de la OEA reconoció estos hechos, durante una reunión virtual del Consejo Permanente de la organización que dirige, en donde pidió un minuto de silencio por las víctimas y luego se puso de pie en señal de respeto.

Tras ello, Héctor Arce Zaconeta, el embajador de Bolivia ante el organismo, calificó de «impostura» la posición de Almagro; mientras que Morales le recordó que las masacres fueron perpetradas «por el gobierno de facto que él mismo provocó y acompañó».

Los acontecimientos de 2019

El 20 de octubre de 2019 se celebraron elecciones presidenciales en Bolivia, en las que los principales contendientes eran Morales y el exmandatario y opositor Carlos Mesa.

Morales triunfó en los comicios y sin necesidad de realizar una segunda vuelta. Según los resultados definitivos del Tribunal Supremo Electoral, el entonces mandatario obtuvo 47,08 % de los votos, mientras que su principal contrincante alcanzó 36,51 %.

Desde el momento en que se conocieron los resultados, que daban un importante margen a favor de Morales a medida que llegaban los votos de las poblaciones rurales, comenzaron las protestas en el país suramericano, denunciando un presunto fraude, y respaldadas por Mesa, que desconocía el triunfo de su contrincante.

Protestas de grupos opositores en La Paz, Bolivia, el 21 de octubre de 2019Ueslei Marcelino / Reuters

El 21 de octubre, la Misión de Observación Electoral de la OEA en Bolivia emitió un primer comunicado, en el que ya ponía en duda los resultados.

«La Misión de la OEA manifiesta su profunda preocupación y sorpresa por el cambio drástico y difícil de justificar en la tendencia de los resultados preliminares conocidos tras el cierre de las urnas», dijo la agrupación.

Dos días más tarde, el 23 de octubre, esta misión emite un «informe preliminar» en el que señalan que «toda elección debe regirse por los principios de certeza, legalidad, transparencia, equidad, independencia e imparcialidad». «La Misión pudo constatar que varios de estos principios han sido vulnerados por distintas causas a lo largo de este proceso electoral», añaden. 

En el documento, pese a la diferencia de votos que evitaba el balotaje, la OEA señalaba que «continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta».

Observadores de la OEA en las elecciones de Bolivia en La Paz, Bolivia, el 23 de octubre de 2019David Mercado / Reuters

Mientras la OEA se pronunciaba, continuaban las protestas, con actos de violencia, en muchas partes de Bolivia. Entretanto, Morales denunciaba que estaban ante un proceso de golpe de Estado «preparado por la derecha con apoyo internacional».

Ante la tensión política y por pedido del Gobierno boliviano, el 31 de octubre de 2019, la OEA inicia una auditoría de los comicios en el país. El 10 de noviembre se da a conocer un informe preliminar al respecto, cuya publicación pidió el propio Almagro que fuera adelantada, en el que se señala el hallazgo de «irregularidades» en los comicios y, por tanto, el organismo regional instó a convocar nuevamente las elecciones.

Tras la petición de la OEA, Morales convocó a la celebración de comicios, pero eso no disminuyó los niveles de agitación en el país, que se habían caldeado tras conocerse el informe preliminar de la organización.

Horas después, el entonces mandatario presentó su renuncia, denunciando que se trató de un golpe de Estado, en el cual involucra a Almagro, por el papel que jugó él y el organismo que dirige durante la crisis generada en el país suramericano. Concretamente, más adelante, el expresidente acusó a la OEA de adelantar la publicación del documento para «consolidar el golpe de Estado».

Evo Morales en una conferencia de prensa en Buenos Aires, Argentina, 27 de enero de 2020Mario De Fina / Reuters

La renuncia de Morales, además, estuvo precedida por unas declaraciones del entonces general Williams Kaliman, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, y de Yuri Calderón, quien era comandante general de la Policía de Bolivia, que pidieron la dimisión del mandatario.

El 12 de noviembre, Áñez se autoproclama como mandataria interina de Bolivia. Ese mismo día, Almagro, a través de Twitter, dijo que en el país hubo golpe de Estado, pero «en el momento que pretendieron robarse las elecciones del 20 de octubre y perpetuar a Evo Morales en el poder».

A principios de diciembre, la OEA finalmente publica su informe final sobre la auditoría a los comicios, en el que señala que Morales ganó en primera vuelta, pero asegura que es «estadísticamente improbable» que haya sido por una diferencia de 10 %. En el texto, curiosamente, la palabra «fraude» no aparece ni una vez.

A mediados de diciembre de ese año, Almagro, durante una rueda de prensa en Washington, sede de la OEA, dijo que Morales «no tenía otra opción» que renunciar.

«Cuando se descubre un fraude de esa magnitud, la única opción que le queda al responsable de ese fraude, al beneficiario de ese fraude, es irse; no tenía otra opción», insistía entonces el titular de la OEA.

En octubre de 2020 se llevaron a cabo nuevos comicios presidenciales en Bolivia y, al igual que las elecciones de 2019 cuestionadas por la OEA, el candidato del partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce, resultó ganador en la primera vuelta, con 55,11 % de los votos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *