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Analizan contradicciones en la política exterior dominicana y advierten riesgos ante nueva administración de Donald Trump
SANTO DOMINGO, RD. – En un profundo análisis sobre el panorama geopolítico actual, se ha puesto bajo la lupa la coherencia de la política exterior dominicana, señalando una preocupante dualidad entre los compromisos estratégicos con Estados Unidos y la reciente participación de representantes del Gobierno en foros de tendencia izquierdista en Madrid, España.
Durante una reciente intervención en el programa «Jessica en Punto», se destacó que, mientras la República Dominicana se alinea visual y políticamente con líderes del «Escudo de las Américas» como Donald Trump y Nayib Bukele, la presencia de funcionarios dominicanos en cumbres junto a figuras como Pedro Sánchez y Gustavo Petro envía señales mixtas que podrían comprometer la confianza diplomática con Washington.
“El Estado dominicano debe definir una postura clara; la diplomacia no admite tibiezas en un momento donde la reciprocidad con nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, es vital para la estabilidad nacional”, se enfatizó durante el debate periodístico.
Defensa de la libertad de expresión frente a intentos de regulación
La nota de prensa también resalta la creciente preocupación por proyectos legislativos, como la Ley 74-25, que diversos sectores califican como una potencial «ley mordaza». Se argumentó que cualquier intento de regular contenidos bajo términos ambiguos de «extorsión en la comunicación» representa un peligro para la democracia y la seguridad de los periodistas independientes.
“En una democracia plena, el control estatal sobre los medios alternativos es inaceptable. No se puede permitir el retroceso hacia legislaciones enlatadas que no responden a nuestra cultura de libertad”, se subrayó, reconociendo a su vez la labor de la diplomacia estadounidense en el país por su firme apoyo a la libre expresión y la lucha anticorrupción.
Seguridad Ciudadana y Soberanía Nacional
En el ámbito local, se denunció la vulnerabilidad de la soberanía en las fronteras y el impacto de la inmigración irregular en la seguridad pública. Se hizo un llamado urgente a las autoridades para proteger la integridad de los activistas que defienden el cumplimiento de las leyes migratorias y para que los organismos de inteligencia actúen con mayor rigor frente a figuras extranjeras que amenazan la estabilidad del país.
Finalmente, se cuestionó la pasividad de la Cancillería Dominicana, instando a una representación internacional más enérgica que priorice el interés nacional y el cumplimiento estricto del código laboral en cuanto a la cuota de mano de obra extranjera.

