Angela Merkel se despide de Grecia como canciller tras una complicada relación por la crisis del euro

Angela Merkel se despide de Grecia como canciller tras una complicada relación por la crisis del euro

La Canciller alemana en funciones, Angela Merkel, se despidió este viernes de Grecia sin disculparse por los sacrificios que hizo pasar a la población de este país durante la crisis del euro, aunque sí reconoció haber sido muy consciente lo que se le estaba exigiendo al pueblo heleno.

Después de haber afirmado recientemente que uno de los momentos más dolorosos de sus 16 años de liderazgo fue haberle pedido tanto a los griegos, hoy ese mensaje sonaba de otra forma: se les exigió mucho pero porque sus Gobiernos no habían hecho los deberes.

A pesar de que todos los griegos coinciden en que ninguno de sus gobernantes, independientemente de la familia política a la que pertenecieran, gestionó bien las finanzas, es generalizado el sentimiento entre ellos de que la receta de la austeridad implacable fue el medicamento equivocado y costó al país la cuarta parte de su Producto Interno Bruto (PIB).

Aunque Merkel fue una de las claras protagonistas en la batalla que se dio en Grecia entre la máxima austeridad y la supervivencia del estado del bienestar y su nombre se repetía en las continuas protestas, también fue la que ofreció una mano a Atenas al abrir las puertas de Alemania a cerca de un millón de refugiados en el momento álgido de la crisis de refugiados.

Los griegos no aplicaron las reformas necesarias
«Soy muy consciente de las exigencias y retos que afrontaron los griegos para permanecer en el euro, pero al final se consiguió. Muchos gobiernos no aplicaron las reformas necesarias… Ahora, por ejemplo, las privatizaciones ya no son un problema», dijo Merkel en una rueda de prensa con el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis, al término de su quinta y última visita a Grecia.

El líder conservador griego escuchó con gusto lo que podía ser una alabanza a cómo está gobernando él ahora el país, a diferencia de su predecesor, el izquierdista Alexis Tsipras, contrario a buena parte del programa de privatizaciones impuesto por los acreedores.

«Merkel siempre fue la voz de la razón y la estabilidad. Injusta a veces, pero decisiva, como en 2015 cuando evitó la expulsión de Grecia de Europa», dijo Mitsotakis.

La Canciller en funciones defendió el Pacto de Estabilidad Europeo y aseguró que su flexibilidad es «excelente», como ha quedado demostrado en la creación del fondo de recuperación postpandemia, que ha sido de mucha utilidad para países especialmente golpeados por las crisis económicas, como el caso de Grecia.

Al comienzo del debate sobre cómo afrontar económicamente las consecuencias de la pandemia, Merkel había sido una de las principales detractoras de una solución que pasara por la emisión de deuda común, pero al final cedió. Hoy aseguró haberlo hecho «de todo corazón».

Mitsotakis le agradeció este cambio de opinión y se mostró partidario de convertir este pacto en un instrumento permanente, para lo cual, subrayó, los países del sur como Grecia, Italia o España deben demostrar que lo aplican bien.

Turquía, el gran escollo entre Atenas y Berlín
A pesar de la armonía demostrada por ambos, quedaron evidentes también las diferencias que sigue habiendo en la relación bilateral, concretamente en lo que afecta al tratamiento de Turquía.

Mitsotakis reclamó a Alemania y a los socios europeos más contundencia en la respuesta a las continuas provocaciones de Turquía en el Mediterráneo oriental, pero Merkel frenó, siguiendo su línea habitual de mostrar temple respecto a un país que alberga a casi cuatro millones de refugiados sirios y que en cualquier momento podría volver a abrir la puerta, como ya hizo en 2020.

«Los problemas de Grecia y Turquía son problemas de la UE con Turquía», dijo Merkel, pero reconoció que hay una «interdependencia» con Turquía, país que ha albergado a casi cuatro millones de refugiados sirios, algo que, recalcó, hay que reconocer y respaldar.

Sin visos de un pacto migratorio concreto
Respecto a la falta de cohesión en la Unión Europea sobre el problema migratorio, ambos líderes se mostraron poco optimistas de que este problema vaya a resolverse pronto.

«En Europa no podemos actuar como si el problema no afectara a todos, sea de forma primaria, como a Grecia, o secundaria. Todos tienen que asumir responsabilidad, pero es evidente que no hemos llegado aun a ese punto», señaló Merkel.

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