ATENCIÓN: Fundaciones que luchan incansablemente contra el maltrato animal

ATENCIÓN: Fundaciones que luchan incansablemente contra el maltrato animal

Denuncian que en ocasiones, ni los fiscales hacen caso a sus denuncias, por desconocimiento de la ley

SANTO DOMINGO,RD.- La crueldad a la que son sometidos frecuentemente los animales en República Dominicana es motivo de preocupación para muchos. Pero más que ser sensibles a estos maltratos hay grupos de personas, organizadas e independientes que mantienen una férrea lucha contra este flagelo, no solo rescatando especies domésticas en las peores condiciones de salud, abandonadas y golpeadas, sino que procuran diligentemente que la justicia dominicana responda con sanción a esta violencia como contempla la Ley 284-12.

Esa batalla “fuera de lo común”, que es motivo de burlas provenientes de ciudadanos y de las propias autoridades, no atemoriza ni detiene a los animalistas, mayoría mujeres, que en el país velan por la protección y tenencia responsable de estos seres vivos, que sienten y poseen derechos.

Ante las críticas por su tenaz tutela a favor de los animales, estas guerreras afirman que procuran una mejor sociedad para las personas y ambientes más saludables, por lo que atribuyen la falta de apoyo, económico y moral, a la poca educación de los dominicanos.

“Los perros sienten, los perros sufren (…) cuando el dueño de un perro muere, el perro se estresa, llora. Cuando tú tienes un perrito que ha vivido contigo cuatro, cinco, seis y siete años, y tú lo das en adopción ese perrito pasa hasta dos meses en un estado de tristeza porque él sabe que lo abandonaron. A nosotros nos falta mucha educación”, afirma Celeste Aurora Landestoy, de Puglovers.

Landestoy, quien ha sometido a varios dueños a la justicia por maltrato, se lamentó que cuando acude a una fiscalía o a un destacamento porque le hayan sacado un ojo a un perro, lo han herido con un arma blanca o porque no lo alimenten, “te tengan como una loca” y los mismos policías te respondan, “doña, pero eso es un perro”. Afirma que se ha avanzado en la defensa a los animales pero que falta mucho para que la mayoría de los ciudadanos tengan conciencia sobre ese flagelo.

La misma experiencia la ha vivido Pilar de la Cruz, fundadora de Rescate Nefertitis, quien encabezó la acusación civil contra Juan Diego Félix, el hombre en Azua que cubrió todo el cuerpo de su perro con una pintura azul sin tomar en cuenta lo tóxico del producto.

A Félix se le impuso en noviembre del 2019 el pago de RD$20,000 y visita periódica ante la fiscalía y se le incautó el canino.

De la Cruz afirma que Diego Félix también pintó a una perra recién parida en ese entonces.

Nefertitis pelea actualmente en los tribunales el caso de la perrita Lola, violada “muchísimas veces” por un hombre delante de un grupo de personas.

“Cuando usted llega, ellos (los fiscales) no saben de qué usted está tratando, no conocen la ley (284-12), se burlan de las personas porque se encuentran como una cosa fuera de lo común que una persona pierda el tiempo debajo del sol…” para poner una denuncia de maltrato, afirma Pilar de la Cruz.

A la misma conclusión llegan Ivette García, presidenta de la Fundación de Blanck, protección animal y medio ambiente, y Guillermina Selman Fernández, gerente de Comunicación de Ecoportal Dominicano, ambas también instituciones con refugios de animales rescatados.

De la Cruz sostuvo que el hombre al que acusa de violar a Lola fue apresado y liberado el mismo día, porque la hermana dijo que se iba a encargar del sujeto. Pilar debe acudir otra vez al tribunal en este mes de marzo para dar seguimiento a la acusación.

“Una persona que sufre de zoofilia debe estar en un centro para enfermos mentales”, considera la presidenta de Nefertitis, que advierte que alguien que tenga ese trastorno “podría violar a un niño”.

La zoofilia es calificada por la Ley 248-12 de Protección Animal y Tenencia Responsable, como una “crueldad”, práctica que, en el artículo 61, es castigada con prisión de seis meses a un año y multa de 25 a 50 salarios mínimos.

De la Cruz se llevó a su refugio a Lola y a sus cachorros. La Fundación de Nefertitis posee en total 84 perros que ha rescatado de las calles.

Admite desconocimiento

El desconocimiento de la Ley 248-12, de la que todavía no se ha aprobado su reglamento y tiene en vigencia casi nueve años, es admitido por la encargada del Departamento de Protección Animal de la Procuraduría General, Karina Pimentel, quien dijo a Diario Libre que contemplan realizar una campaña para que los representantes del Ministerio Público la conozcan y así agilicen las denuncias que llegan al Ministerio Público.

Pimentel informó que, de manera formal, se presentan alrededor de 2 y 3 denuncias diarias ante las diferentes fiscalías, pero informal (por las redes sociales) unas 25.

Los socorren sin importar la condición del animal.

Accidentados, heridos con diferentes armas, golpeados, encerrados por sus dueños, no importa cuál sea el maltrato que esté sufriendo el animal, las organizaciones de protección en el país, muchas de las cuales trabajan ayudándose mutuamente, acuden en su auxilio.

Guillermina Selman Fernández, quien junto a Vanesa Moya Hernández, dirige Ecoportal Dominicano, cuyo refugio en la comunidad de La Victoria posee 76 perros y 30 gatos, dice que desde que les llega la información de un animalito maltratado se envía un SOS a los grupos formados por las diferentes instituciones de protección.

Selman Fernández dice que regularmente cuentan con el apoyo de otros rescatistas en todo el país, entre los que se encuentran Pilar de la Cruz y Olga Lagares, esta última los acoge, especialmente si tienen alguna discapacidad.

Lagares es “débil” con cualquier animal desde los cuatro años de edad y se especializa en la raza chihuahua. En su apartamento, en la Villa Olímpica, en Santo Domingo Este, posee en total 42 caninos y tres gatos y por el poco espacio ha tenido que enviar a otros refugios cinco de sus perros, por los que paga RD$2,500 por cada uno para su alimentación.

Lagares y Selman explican a Diario Libre que se auxilian de los pocos taxistas especialistas en rescate que hay, cuando ellas no pueden socorrer al animal.

Uno de esos taxistas fue entrevistado por Diario Libre y rechazó que se dé a conocer su nombre por entender que la labor es de las fundaciones.

“Yo no soy ningún profesional, simplemente los trato (a los animales) como ellos merecen”, afirmó el señor, quien también dijo que cuando no hay lugar donde llevarlos, tras ser visto por un veterinario, los acoge en su casa de manera temporal.

Sostuvo que hay como cinco o seis taxistas dedicados al transporte de los animales maltratados a las veterinarias y a los refugios a solicitud de las organizaciones de protección.

Afirma que cuando no es un rescate, sino que el traslado corresponde a una adopción y que el animal es llevado a su futuro dueño es el “regalo más grande que yo pueda recibir”.

Asegura que diariamente realiza entre cinco y seis rescates para fundaciones como Laso, Quisqueya en Desarrollo, Animales en Vilo, Gettho to Garden, entre otras.

¿Cómo logran subsistir?

Las organizaciones y las personas independientes que se dedican a la protección animal, algunas dependen más de recursos propios que de las donaciones que les llegan, las cuales, afirman, no son puntuales, y otras se sostienen con muchas dificultades con dinero aportado.

En el caso de Ecoportal Dominicano, Vanesa Moya Hernández dice que esa fundación se subsiste más con recursos propios, los que obtiene por la consultoría que realiza en áreas de finanzas, planeamientos estratégicos de proyectos y procesos.

Moya Hernández, quien inició auxiliando caballos maltratados, de los cuales desistió porque cuando los curaba se los robaban, tiene toda su vida dedicada a la defensa de los animales. La propiedad en donde tiene sus 76 perros y 30 gatos la compró hace unos años.

Ecoportal Dominicano hace énfasis en las campañas educativas en la comunidad de La Victoria, en donde también lleva a cabo programas de salud a las personas.

Ivette García, presidenta de la Fundación de Blanck, es una cubana con 15 años en el país y 37 en la defensa de los animales y que por falta de recursos redujo los 187 perros que tenía en su refugio a 30. Posee también 15 gatos.

García tenía antes conejos y algunas culebras rescatadas que las cedió al zoológico. Ocupa un terreno que está a la venta en el sector La Cuaba, en el municipio Pedro Brand y que le fue cedido hasta que logre venderse la propiedad.

Motiva a las personas ayudar a cualquier otra que se dedique al rescate de los animales en riesgos, los que, dice, están muy desprotegidos, desamparo que, según afirma, ha aumentado en la pandemia.

Pilar de la Cruz, de Rescate Nefertitis, dijo que es empresaria y que sus gastos en su refugio son más propios que las donaciones que recibe.

Chihuahualovesrd, de Olga Lagares, también subsiste en gran parte por ayuda de familiares y algunas donaciones.

Otra manera de disminuir la carga es que algunas de esas instituciones reciben ayudas de medicamentos que no utilizan y pueden donar a sus colegas, además de que los veterinarios les hacen ofertas en las atenciones a los animales.

Laura Aguilar, directora de Patronato Amigo de los Animales (Padela), dice que se ayuda mutuamente con Beatriz Simone, de la Fundación Moscota Grehoz Garden.

Uno de los mandatos de la ley 284-12 es que el 20% de los recursos provenientes de las multas impuestas por violación a esta ley, “debe ser destinado” a las organizaciones de protección animal (Art. 77).

Asimismo, establece que cada año el Estado deberá asignar recursos económicos a esas instituciones, “en el capítulo correspondiente al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, para optimizar e impulsar el desarrollo de sus fines y los objetivos del Estado”.

Al respecto, Guillermina Selman Fernández asevera que las autoridades llegan a acuerdos con los maltratadores a espaldas” de las personas que acuden ante la Justicia a interponer la denuncia y que en esos arreglos el Estado deja de percibir millones de pesos y se perjudica la labor de las fundaciones.

Agrega que no solo se pierde recursos al no sancionar a personas violentas que terminarán dañando físicamente y emocionalmente a sus parejas y a cualquier otro ser humano, sino que también se le envía un mensaje a la sociedad de que se puede dañar a un animal indefenso sin que haya consecuencias contra los agresores

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