BMW i3, probamos uno de los coches eléctricos más vendidos en España

BMW i3, probamos uno de los coches eléctricos más vendidos en España

BMW lleva años apostando por el coche eléctrico: empezó allá por el año 2013 con el primer BMW i3, y ha continuado hasta dar forma a un catálogo que a día de hoy ya contiene dos gamas de coches cien por cien eléctricos: la del i3 y la del i8. Después de nuestra prueba del i8, en esta ocasión nos ponemos al volante del otro modelo eléctrico de la marca bávara.

El coche eléctrico ya no es solamente el futuro: para muchas personas, ahora mismo se ha convertido en el presente. BMW es una marca que inició su apuesta por los coches cien por cien eléctricos hace no tanto tiempo –como muchos otros grandes fabricantes–, allá por el año 2013, y lo hizo con el lanzamiento de la primera versión del modelo que hemos tenido la oportunidad de probar en ComputerHoy.com: el BMW i3 (2018).

El BMW i3 es un coche eléctrico pensado para la ciudad. Bajo ese diseño tan claramente diferenciado del resto de sus competidores, es un coche que llama la atención de todo el mundo desde el primer momento: y no solamente por el curioso sistema de apertura de sus puertas traseras, o por el nada habitual acabado de madera del salpicadero de la versión que hemos probado nosotros, sino ante todo por su capacidad de recorrermás de 200 kilómetros tras una carga completa. Más que suficiente para el día a día, ¿o no?

Depende de a quién le preguntes: habrá quien te diga que 200 kilómetros se quedan cortos para el uso cotidiano, mientras que otros tantos te dirán que eso es más que de sobra para llevar a los niños al colegio, ir al trabajo, volver a casa y de camino pasar por el supermercado para comprar alguna cosa. Y, tras haber recorrido unos cuantos cientos de kilómetros con este i3 de BMW, os podemos decir que ambas partes tienen razón.

BMW i3, prueba de su tecnología

Tiene razón el que dice que es suficiente: según un informe del año 2010, los habitantes de Madrid recorren de media casi 12 kilómetros desde su casa hasta el trabajo. En total, 24 kilómetros al día entre ir y volver: con este BMW i3, podrías hacer ese recorrido durante toda la semana habiendo cargado el coche un lunes y no volviendo a enchufarlo hasta el viernes. O hasta el sábado. E incluso hasta el domingo.

Pero también tiene razón el que dice que todavía no es suficiente. Si te pasas a un coche eléctrico con alma urbanita como el que protagoniza esta prueba, olvídate de hacer una escapada a la Sierra el fin de semana, y mucho menos te plantees irte con él de vacaciones a la playa. Ahí ya necesitarás un segundo coche (ya sea eléctrico –con más autonomía– o de combustión).

Por lo tanto, ante la movilidad eléctrica hay motivos tanto para estar a favor como para estar en contra. En esta prueba de la tecnología del BMW i3 te vamos a presentar en detalle todo de lo que es capaz este coche, y te mostraremos a fondo cómo funciona su apartado tecnológico. A partir de ahí, que cada uno se posicione en el bando que quiera.

BMW i3: algo más que conducir un coche eléctrico

BMW i3, prueba de su tecnología

BMW es una marca que presume de ofrecer experiencias de conducción que otros fabricantes no tienen, y con este modelo en concreto tiene motivos para hacerlo: una cosa es ir en un coche eléctrico, y otra es ir en un coche eléctrico como el i3.

Desde el primer momento que te sientas dentro, te das cuenta de que nada es como en los otros eléctricos del mercado: desde el gigante espacio del salpicadero, que te permite estirar ambas manos sin llegar a tocar el parabrisas (nadie lo diría viendo lo pequeño que parece el coche desde fuera), hasta la ausencia de un eje central que separe al pasajero del conductor (si hubiera un tercer asiento de por medio, sería como ir en un coche de los años ochenta). Son detalles que hacen de este BMW i3 un coche eléctrico único.

Interior del BMW i3 (2018) (8)

Detalles que sitúan a este i3 en un segmento difícil de definir: ni es un coche “pequeño”, porque al menos para el conductor y el acompañante espacio para ir cómodos no falta, ni desde luego tampoco es un coche grande, porque con 260 litros pocas maletas podrás llevarte cuando te bajes al pueblo durante el fin de semana. Es un coche diferente en todos los sentidos.

Antes de continuar, es interesante que mencionemos las diferentes versiones en las que actualmente se distribuye en el mercado el BMW i3 de 2018 –en total, son cuatro–. Como os decíamos, es un coche muy peculiar que conviene conocer a fondo:
BMW i3 (94 Ah)BMW i3 (Range Extender)BMW i3s (94 Ah)BMW i3s (Range Extender)
Batería33,2 kWh (utilizables 27,2 kWh)33,2 kWh (utilizables 27,2 kWh)33,2 kWh (utilizables 27,2 kWh)33,2 kWh (utilizables 27,2 kWh)
Autonomía eléctrica (NEDC)Hasta 300 kmHasta 235 kmHasta 280 kmHasta 220 km
Autonomía eléctrica (WLTP)Hasta 255 kmHasta 200 kmHasta 245 kmHasta 195 km
Autonomía orientada para el clienteHasta 200 kmHasta 330 kmHasta 200 kmHasta 330 km
Potencia del motor en CV170 CV170 CV184 CV184 CV

Diréis, ¿cómo es posible que la versión Range Extender –también conocida como REX– certifique menos autonomía eléctrica oficial según los ciclos NEDC/WLTP que las otras versiones… pero que al mismo tiempo resulte que tiene 130 kilómetros más de autonomía orientada para el cliente? La explicación reside en que esta versión, en lugar de tener una batería de mayor capacidad (tiene la misma), lo que incorpora es un pequeño motor de gasolina que permite recorrer más kilómetros sin necesidad de pasar por el enchufe.

Es de suponer que el peso adicional que representa la motorización de combustión en la versión REX (el depósito de gasolina tiene una capacidad de nueve litros) es la responsable de que la autonomía eléctrica se reduzca en las homologaciones. Pero, al mismo tiempo, es gracias a esa motorización a la que se consiguen esos más de cien kilómetros extra de autonomía que, desde luego, mal no vienen.

Este motor de gasolina de la versión REX, por cierto, cabe señalar que no está conectado con las ruedas: al estilo de los primeros Ampera eléctricos de Opel, se trata de un motor que alimenta un generador eléctrico que carga directamente la batería para, después, aprovechar esa energía para mover las ruedas con el motor eléctrico.

Los gigantes del motor y el coche eléctrico: así están las cosas

Todas las versiones del i3 (2018) de BMW están alimentadas por una batería de 33,2 kWh de los cuales, a fin de preservar lo máximo posible la vida útil de las celdas, la capacidad que realmente se utiliza es de 27,2 kWh. Para entender si es poco o mucho, lo podéis poner en perspectiva echando un vistazo a esta lista de los coches eléctricos con más autonomía del mercado.

La versión del BMW i3 (2018) que nosotros hemos probado era la eléctrica pura, así que todo lo que os contaremos corresponde al modelo que en un uso real ofrece una autonomía de alrededor de 200 kilómetros: el de 94 Ah en la versión i3.

Está hecho para la ciudad, pero no le tiene miedo a la carretera

Cuando hablamos de coches eléctricos, por lo general a la mente se nos vienen dos tipos de coches claramente diferenciados: los coches pequeños tipo Smart fortwo y forfour –es decir, coches de ciudad–, y los coches grandes tipo el Model X de Tesla –es decir, coches aptos para viajar–. El BMW i3 podría parecer que está más cerca de los primeros que de los segundos, pero en realidad es apto tanto para la ciudad como para la carretera.

Pese a que tanto el asiento del conductor como el del pasajero (con ese diseño ultra-ligero que tienen) pueden acabar resultando pesados durante un viaje largo por autopista (al ser asientos con muy poco grosor, las vibraciones del asfalto se transmiten en exceso a la espalda y la cabeza), por sus especificaciones técnicas no hay nada que vayamos a echar en falta en este coche: acelera de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos, alcanza una velocidad máxima de 150 km/h y, en resumen, se comporta exactamente igual que cualquier coche de combustión del mercado.

Tal y como decimos siempre al probar un coche eléctrico, el hábitat natural de estos vehículos es la ciudad: un motor eléctrico consume menos en ciudad que en carretera, y eso se debe –entre otras cosas– a que la resistencia al viento que se genera a velocidades superiores a los 100 km/h requiere mucha más fuerza para mantener el coche en movimiento y, por lo tanto, tira por tierra la eficiencia de este tipo de vehículos.

En cualquier caso, durante los más de 400 kilómetros que hicimos con este BMW i3 nos desplazamos tanto por la ciudad como por la carretera (principalmente, por la M-30 y la M-40 madrileñas): con un uso cotidiano, el consumo medio a la hora de devolver el coche a la marca se nos quedó en los 13,4 kWh/100 km. Exactamente entre los 13,1 y los 13,6 kWh/100 km que certifica este coche según el nuevo ciclo de conducción europeo.

 

Pese a que con ese consumo medio hubiéramos podido superar incluso los 200 kilómetros de autonomía, durante la prueba decidimos no arriesgarnos –el range anxiety nos acompañó durante cada viaje cada vez que la autonomía bajaba del 50%– y rara vez superamos los 150 kilómetros de recorrido tras una carga completa.

Para obtener un consumo eficiente con un coche eléctrico no queda otra que cambiar de mentalidad al volante: en ciudad, te tienes que acostumbrar a que el freno solamente está para cuando quieras detenerte por completo, ya que el resto de la frenada se puede hacer simplemente levantando el pie del acelerador y dejando que sea la retención la que reduzca la velocidad del coche; en carretera, has de asumir que los modos de Eco Pro y Eco Pro+, a cambio de sacrificar por ejemplo la velocidad máxima, te ayudarán a obtener 20 o incluso 30 kilómetros adicionales de autonomía.

El BMW i3 tiene tres modos de conducción diferentes: Comfort (es el que se activa por defecto), Eco Pro yEco Pro+ (el más agresivo de todos en términos de ahorro, ya que limita la velocidad máxima a 90 km/h –sorteable si pisas a fondo el acelerador superando el clic– y desactiva el aire acondicionado).

Desde la pantalla que hay tras el volante puedes ver en todo momento el consumo instantáneo, el consumo medio, si se está recuperando o no energía durante las desaceleraciones, la autonomía restante… pero ahora hablaremos de la parte más digital. Sigamos con lo estrictamente relacionado con el coche eléctrico.

La carga rápida es opcional, y merece la pena

El BMW i3 se carga a través de un conector Mennekes, y de fábrica el cable que viene en el maletero es de tipo Mennekes-Schuko (es decir, está pensado para que puedas cargar la batería en cualquier enchufe convencional). Con un conector sencillo de tipo wallbox a 3,1 kW, la carga completa en tu garaje llevaría entre nueve y diez horas. En cualquier caso, como paquete opcional puedes montar dos tipos de carga rápida diferentes:

  • Paquete de Carga rápida con corriente alterna, por 1.010 euros
  • Paquete de Carga rápida con corriente continua, por 1.630 euros

De las velocidades de carga de los coches eléctricos ya os hemos hablado en anteriores ocasiones, de manera que en esta ocasión no vamos a entrar de nuevo a recordar cuánto tiempo tardaría la batería en cargarse con cada tipo de conector. Lo interesante es la carga rápida.

La versión del i3 que nosotros estuvimos probando traía el equipamiento de más alta gama, y con un conector de carga rápida (CCS, Combined Charging System) pudimos cargar la batería en varias ocasiones en un punto de carga de IBIL para probar la experiencia de alcanzar potencias de hasta 50 kW (el máximo posible en corriente continua) durante la recarga.

 

Cada empresa de puntos de carga tiene sus peculiaridades, y en el caso concreto de esta compañía nosotros probamos a cargar el coche en la estación de Móstoles, donde conseguimos una carga a 380V/110A que en términos menos técnicos nos permitió obtener 12,1 kWh tras 30 minutos de carga.

El BMW i3 en un punto de carga de IBIL

En términos menos técnicos todavía, esto significa que en una hora podríamos tener cargada la batería al 80% (de hecho, esa es la limitación que tiene este punto de carga en el conector CCS: solamente puedes estar como máximo una hora y no puedes cargar más del 80% de la batería). Pero todo tiene un precio: 0,446€ el kWh, así que esos 12,1 kWh que mencionábamos antes nos salieron (con IVA incluido) a 6,53 euros. Eso para recorrer unos 100 kilómetros.

¿Cuánto cuesta cargar un coche eléctrico en España?

Es absurdo calcular este gasto en base al precio de la carga rápida, ya que estas estaciones de servicio están diseñadas para un uso puntual. En el 90% de los casos, un coche eléctrico lo cargarás en casa, y eso significa que con una tarifa nocturna estarás pagando unos 0,087€/kWh: para un coche como el BMW i3, eso se traduce en que cargar la batería del 0 al 100% te costará 2,36 euros. Para recorrer casi 200 kilómetros, ¿nada mal, verdad?

Pese a todo, no queríamos desaprovechar la ocasión de probar este coche para echar un vistazo al estado de la infraestructura actual de carga pública en Madrid. No ha cambiado mucho la cosa desde la última vez que lo hicimos. Y ahora, sigamos con la prueba del coche.

La tecnología que esconde por dentro el BMW i3

Ya hemos hablado lo suficiente de todo lo relacionado con la movilidad eléctrica. Ahora es el punto de que hagamos un repaso de lo que más nos gusta: la tecnología. Concretamente, toda la tecnología que esconde tanto por dentro como por fuera este coche.

Lo más interesante es el Sistema de navegación Professional. Está encabezado por una pantalla de 10,25 pulgadas con una resolución de 1.440 x 540 píxeles que se controla desde la ruleta que hay a la derecha del asiento del conductor. Esta ruleta es además táctil, de forma que puedes escribir sobre su superficie para introducir números o letras en el sistema.

De cómo funciona la interfaz del navegador de BMW ya os hemos hablado en nuestra prueba del BMW i8, y gran parte de lo que destacamos en ese análisis está también presente en este coche. Con BMW ConnectedDrive dispondrás de avisos del tráfico en tiempo real, conectividad para acceder al coche desde el móvil y diferentes aplicaciones disponibles desde el propio navegador.

Prueba de la tecnología del i3 de BMW

Por la parte de los asistentes a la conducción, nuestra unidad disponía de control de crucero adaptativo, el asistente en atascos (el coche es capaz de reanudar la marcha por él mismo en los atascos hasta una velocidad de 60 km/h) o el aviso de colisión. Dentro de la ciudad, disponíamos también de la denominada como Protección acústica de peatones, que emite un sonido especial hasta una velocidad de 30 km/h para alertar a los peatones de nuestra presencia.

Y hasta aquí llega nuestra prueba tecnológica del BMW i3. Esperamos que os haya gustado nuestro repaso por las tecnologías de este coche, y si sois unos apasionados de la movilidad eléctrica no dejéis de leer algunos de nuestros últimos reportajes de nuestro vertical de Motor como el de El curioso caso de Japón: buena infraestructura de carga y pocos coches eléctricos, el de ¿Cómo influyen los puntos de carga en el desarrollo del coche eléctrico en un país? o el de Qué pasaría si un edificio entero de viviendas decidiera electrificar su garaje, entre muchos otros ejemplos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!