Colin Powell

Orlando Jorge Mera

Cuando fallece una personalidad de resonancia mundial, y si las circunstancias permiten que alguien haya tenido la oportunidad de estar en un momento con esa persona, pues los recuerdos vuelven a la memoria.

El pasado lunes, el mundo quedó impactado por la noticia de la muerte de Collin Powell, general de cuatro estrellas del Ejército americano, y quien fue secretario de estado durante el primer mandato del presidente George W. Bush. Esto trajo a mi memoria el único encuentro privado que tuve con el entonces secretario Powell.

Para el año 2001, quien suscribe este artículo, era presidente del Instituto Dominicano de Telecomunicaciones (INDOTEL), por designación del entonces presidente Hipólito Mejía. Resulta que, durante ese mismo período, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones era Michael K. Powell, hijo de Collin Powell. El presidente Clinton lo había nombrado miembro de la FCC, y luego el presidente Bush lo designó como presidente del organismo regulador de las comunicaciones de los Estados Unidos.

En vísperas de los atentados del 11 de septiembre, tuve un primer encuentro con Michael Powell en la ciudad de Washington, para tratar temas bilaterales relacionados con telecomunicaciones. Le conocí y fue la apertura respetuosa de una vía de comunicación entre ambos, que luego daría resultados extraordinarios. A mi regreso al país se lo informé al presidente Mejía.

En 2003, se inician los esfuerzos para que República Dominicana fuese parte del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica. Para la visita que hizo el presidente Mejía y su comitiva a la Casa Blanca, con la anuencia del presidente Mejía, hice contacto con Michael Powell, quien tuvo la gentileza de hablar con su padre, y de que el secretario Powell entendiera la importancia de que República Dominicana formara parte de ese acuerdo comercial. Así lo hizo.

Recuerdo que en la visita del presidente Mejía a la Casa Blanca, el secretario Powell hizo la siguiente aseveración sobre Haití: “Mientras los empresarios y políticos, residentes en Petion Ville, sigan acumulando riqueza de la corrupción en Haití, será muy difícil trabajar por el desarrollo de ese país”. Esto lo dijo en 2003, siete años antes del terremoto de 2010. Luego, hemos visto el paso del tiempo, y cómo estas palabras siguen siendo realidad, que nos golpea a nosotros como vecinos en la otra parte de la isla. De ahí, el presidente Mejía acuñó la frase de que entre RD y Haití es “un matrimonio sin divorcio”.

Con el fallecimiento del General Powell, al margen de sus posiciones relacionadas con la invasión militar en Iraq, es justo reconocer que su posición fue determinante para la integración del país en lo que hoy es el DR-CAFTA.

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