Con 404 jonrones a los 36 años, ¿llegará Encarnación a 500?

Con 36 años, un promedio de por vida de .262 en 15 temporadas que la sabermetría condensa en 34.1 victorias sobre jugador reemplazo (la mitad promediada por los inmortales de posición), Edwin Encarnación puede quedar fuera de la boleta del Salón de la Fama en su primera aparición, como les sucedió a Moisés Alou y Miguel Tejada.

Pero el más prolífero bateador de poder aportado por La Romana al béisbol se encuentra en una posición interesante. Puede elevar su figura a una dimensión que no estaba en el libreto para un hombre escogido en la novena ronda del draft del 2000 (puesto 274) y que encontró la regularidad a los 29 años.

Encarnación, que apenas batea .230 en su último año de contrato garantizado, lidera la Liga Americana en cuadrangulares (24), esa estadística que ha marcado su carrera, lo ha forrado con US$106 millones y que parece tentarlo a desafiar el envejecimiento para terminar en un escalón de rápida identificación.

El inicialista/bateador designado ha llegado a los 400 jonrones y con la frecuencia que ha mantenido en el último lustro acompañado de buena salud puede prolongar su carrera y coquetear con los 500.

David Ortiz terminó su temporada/edad 35 años con 378 bambinazos, pero en las siguientes cinco (36-40) aceleró y despachó 163 para finalizar con 541. Barry Bonds llevaba 494 a los 35 años (el 2000) y luego sacudió 268 hasta los 42 a razón de 38 palos por curso.

Pero Alex Rodríguez tenía 629 a esa edad y en lo adelante explotaron los problemas que casi lo desaparecen del planeta y solo pudo agregar otros 67. Eddie Mathews coleccionaba 509 con la edad de Encarnación y luego solo sumó tres.

¿Dónde llevan 500 HR?
Una docena de los 27 toleteros que alcanzaron los 500 vuelacercas despacharon más de un centenar después de los 35 años.

De esos 27, 18 tienen nicho en el templo sagrado del béisbol, tres no han llegado a la boleta (Ortiz, A-Rod y Albert Pujols), cinco están vinculados al uso de esteroides (Bonds, Mark McGwire, Rafael Palmeiro, Manny Ramírez y Gary Sheffield) y Sammy Sosa parece levantar sospechas o no convence al jurado de que su resumé es el de un inmortal.

Pero claro, la 2019 es una campaña que proyecta establecer marca jonronera y este batazo en la medida que ha aumentado también ha perdido valor tanto para los premios otorgados como para que una cantidad determinada sea el listón que lleve a la inmortalidad.

Encarnación ha jugado el 60% de sus partidos como bateador designado (697 de 1,161) con una horrible defensa en la antesala y la inicial que les ha costado 52 carreras a Rojos, Azulejos, Indios y Marineros, sus clubes antes de anclar en El Bronx.

El caso de Edwin
Desde 2010 a la fecha nadie ha pegado más cuadrangulares en las Grandes Ligas que los 325 de Encarnación, quien si mantiene la relación de batazos de cuatro bases por turnos agotados (11.2) en la presente estación finalizará con 45 si toma 500 turnos y 50 si los elevas a 550 las visitas.

En ese trayecto disputó una media de 139 partidos por zafra, un promedio que se afecta por los 96 en 2010.

Edwin llegó a los 400 el pasado 11 de junio con una frecuencia de uno cada 16.7 turnos, la sexta mejor entre los nueve dominicanos que han superado el umbral. Pujols, que tiene la más baja con 14.0, necesitó 1,080 turnos menos o lo mismo que agotaría en dos temporadas.

El contrato de Encarnación tiene una cláusula de US$20 millones para 2020 que tiene que activarla el equipo. En caso de no hacerlo hay que pagarle US$5 millones.

Un pelotero que lleva una década sin ausentarse por más de 22 partidos en una campaña y con ese poder es candidato a conseguir trabajo, por un salario menor, lo que puede prolongar su carrera, como ha ocurrido con Nelson Cruz.

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