Crean un nuevo sistema que permite a los robots manipular miles de objetos con facilidad

Científicos del MIT han dado un paso al frente en lo que respecta a manipulación de objetos por parte de robots, amparándose en inteligencia artificial y aprendizaje automático.

Durante los últimos años hemos visto multitud de avances relativos a pinzas robóticas que permiten a los robots poder manipular elementos tan delicados como una medusa, un huevo o incluso una copa de vidrio frágil.

Es una asignatura pendiente de la robótica que podría haber dado un paso al frente con el último avance de científicos del MIT creando una especie de brazo robot capaz de manipular miles de objetos como si fueran un ser humano.

Así que en un esfuerzo para lograr que las máquinas reproduzcan ciertas habilidades humanas como la manipulación de todo tipo de objetos, un equipo de científicos del Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial (CSAIL) del MIT ha sido capaz de desarrollar un sistema de inteligencia artificial que podría dotar de esta destreza tan humana a los robots.

Esta mano robótica es capaz de aprender a reorientar objetos, pudiendo manipular más de 2000 elementos geométricamente diferentes en distintos casos. De esta manera la mano robótica podría ser capaz de elegir el objeto adecuado entre unos tantos y colocarlo rápidamente según su forma en una ubicación específica.

En concreto utilizaron una mano antropomórfica simulada con 24 grados de libertad y afirmaron de que es sencillo poderlo trasladar a un sistema robótico real en el futuro.

Para ello este sistema hace uso de un algoritmo de aprendizaje por refuerzo amparándose en aprendizaje profundo y algo llamado “método de formación profesor-alumno”.

Como dijimos, el robot es capaz de reorientar una gran cantidad de objetos que nunca antes había visto y sin conocimiento anterior de su forma.

De esta manera puede manipular objetos pequeños como manzanas, pelotas o canicas con una tasa de éxito de casi el 100 %, y en lo que respecta a objetos más complejos como una cuchara, unas tijeras o un destornillador su tasa de éxito es inferior, acercándose al 30 %.

De trasladarse esta tecnología, por ejemplo, a un almacén, podría ser capaz de gestionar mucho mejor los distintos elementos que se fabriquen siempre y cuando cuenten con forma sencilla dado que para elementos mucho más complejos es probable que la ayuda de un operador humano siga siendo imprescindible.

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